Las parroquias de la diócesis realizarán esta coleta el mismo 15 de enero

La Iglesia realiza un trabajo inmenso con la infancia en los territorios de misión. Toda esta labor necesita ser sostenida y apoyada. ¿Cómo? A través de Infancia Misionera.

Con esta Obra Pontificia, el Santo Padre implica a los niños del mundo para ayudar a otros pequeños como ellos en las misiones. Y cuenta también con adultos comprometidos, para que los misioneros sigan proporcionando educación, salud y formación cristiana a más de 4 millones de niños en 120 países.

El lema escogido para este año es: “UNO PARA TODOS Y TODOS PARA ÉL”. En un mundo dividido, los cristianos mantenemos la unidad en nuestra diversidad: nos ayudamos, nos perdonamos y mostramos a la gente que otro mundo es posible. La unidad siempre impacta, maravilla y cuestiona a quien se encuentra con ella. Por eso, la sintonía de la fe compartida y vivida con un mismo corazón y una sola alma puede resquebrajar las murallas de indiferencia y apatía que nuestro mundo ha levantado por Dios.

Amamos a la Iglesia, porque es comunidad (común-unidad) y comunión (común-unión), es ser todos uno en Jesús, permaneciendo en su amor. Y Él nos envía a compartir su amor con los demás, a compartir la alegría de Dios con los otros, siendo misioneros en nuestra vida.

INFANCIA MISIONERA APOYA CADA AÑO 2.230 PROYECTOS COMO POR EJEMPLO:

NIGERIA. Archidiócesis de Onitsha. Escuelas diocesanas, 12.000 euros para la compra de mobiliario.

INDIA. Diócesis de Aizawl. Internado Sagrado Corazón de Kabuganj. 4000 euros para la manutención de niños de familias tribales pobres.

MADAGASCAR. Diócesis de Ambositra. Colegio San Joseph. 5000 euros para apoyar el trabajo con niños enfermos de las religiones PSSC

ECUADOR. Vicariato de Puyo. Parroquia de San Vicente de Tarqui. 13000 euros para la construcción de un salón para catequesis de niños.

OBJETIVOS DE ESTA JORNADA

– CREER. Recordar que la oración personal es esencial para una vida unida a Jesús y para mantener también la unidad con la Iglesia, con el resto de nuestros hermanos.

– VIVIR. Descubrir nuestra misión: amarnos unos a otros, y, por ese mismo amor, llevar el anuncio de la fe a quienes todavía no conocen a Jesús y ayudarles en lo que necesiten.

– COMPARTIR. Comprender que, en nuestra ayuda económica a la Infancia Misionera, contribuimos al plan de Dios: que todos seamos seguidores de Jesús y vivamos felices en torno a él.