Así, el monumento, y todo su entorno, un espacio de culto en lo más puro de la montaña leonesa, ha sido transformado en un torpe remedo de parque urbano, utilizando maquinaria pesada y cemento. Se han creado jardincillos y parterres, se han manipulado sin contemplación ni supervisión alguna miles de piedras depositadas allí por los peregrinos a lo largo de la historia, muchas de ellas enterradas en una cuneta (y tras unas primeras alertas, devueltas a su lugar de origen con la misma maquinaria pesada), se ha retranqueado el montículo sagrado con un muro perimetral de dudosa estética y, para remate y como si de un jardín urbano se tratase, se han colocado bordillos encementados para recrear un pasillo sobre la ladera. Todo ello sin el menor control arqueológico ni mucho menos la menor supervisión técnica.
Denunciamos ante todo el mundo jacobeo, no solamente al promotor, sino que señalamos sobre todo la irresponsabilidad, la dejación de funciones de la Comisión Territorial de Patrimonio de León, que aprobó el proyecto el 25 de octubre de 2022 de la Cruz de Ferro. La misma Comisión que, sin embargo, se apoya en el Camino como Bien de Interés Cultural, para exigirle a ADIF la demolición de la pasarela muy parecida, por otra parte, a la que estaba en Trobajo del Camino, algo en lo que estamos de acuerdo
Solicitamos la reversión al estado anterior a las obras realizadas y la intervención sobre la carretera para separarla del pie del montículo. Esta sí, la intervención con mayor sentido común que se puede hacer en ese lugar. Seguiremos utilizando los procedimientos legales para denunciar y hacer llegar a los estamentos necesarios la afrenta al patrimonio que bajo nuestro punto de vista se ha realizado en el monte Irago, incluyendo la UNESCO, sobre una actuación en la que la Comisión, con sus permisos, es directamente responsables.