Como cada año, Manos Unidas lanza su campaña contra el hambre, en esta ocasión poniendo el foco en “el efecto ser humano” sobre el planeta y la injusticia climática que padecen aquellas zonas más desfavorecidas, como ha recordado hoy la misionera Hermana Charo, quien durante 41 años ha desarrollado una importante labor en África. Ha recordado que “Compartir disminuye la injusticia” y ha querido lanzar un mensaje de agradecimiento a todas aquellas personas que colaboran con esta oenegé que impulsa importante proyectos de desarrollo, educativos, sociales y sanitarios en muchos puntos del planeta donde se alza la voz para pedir ayuda y minimizar las injusticias. La hermana Charo ha recordado como gracias a Manos Unidas se puso en marcha en 2004 un centro educativo para niñas en Camerún, una escuela que comenzó con quince estudiantes y hoy supera los mil.

La hermana Charo ha querido recordar que todas las inversiones que hace Manos Unidas son transparentes y ha recordado también la importancia de trabajar con los locales, dando herramientas para que “compartan” lo que saben, algo que “también se debería hacer en Europa, esa promoción colectiva”.

Este año no faltará la comida solidaria que organiza la delegación astorgana será el 11 de febrero. A las 12 horas se celebrará la Eucaristía en la Catedral, presidida por el Obispo Jesús Fernández, y a las 14 horas tendrá lugar la comida en el Seminario. Las tarjetas tienen un precio de 15 euros y pueden adquirirse en Puro Ego, Telaci y en la propia delegación de Manos Unidas, además de en las confiterías Velasco y la Mallorquina. 
Por otro lado, desde la delegación ha hecho públicas las cuentas del año paso. El total de ingresos fue de 255.662 euros y una parte muy importante, casi la mitad, provino de herencias y legados. También la aportanción de las diferentes Upas ha sido fundamental para seguir sacando adelante los proyectos.

En esta línea la delegación astorgana tiene para este 2024 dos nuevas iniciativas que desarrollará en India y Cuba.

En concreto, uno va destinado a la mejora de la condición social de niños/as vulnerables en 10 suburbios de Visakhapatnam, en India, valorado en 72.528,00 euros. El proyecto se realizará en 10 suburbios donde se agrupa una población perteneciente a castas desfavorecidas y comunidades tribales que a lo largo de los últimos años han emigrado a la ciudad. Las condiciones en las que viven las familias son precarias, careciendo de servicios básicos como agua potable, luz, electricidad, letrinas y alcantarillado. La situación económica de las familias es muy pobre, ya que sus padres trabajan para ganarse la vida como recogedores de basura, pescadores, trabajadores domésticos, pequeños vendedores, etc. Será un proyecto de dos años de duración que busca promover los derechos de la infancia y la capacidad educativa de 1276 niños vulnerables de 10 barrios marginales y tratar de abordar problemas como el retraso educativo, con especial atención a las niñas. El proyecto busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

El segundo de los proyectos, dirigido a La Habana y Camagüey, en Cuba, por un importe de 48.418.00 euros, pretende la implementación de comedores de ancianos que garanticen una nutrición adecuada de los mayores (70-85 años) con escasas posibilidades y, en muchos casos, en estado de abandono familiar y el desarrollo de talleres encaminados a la promoción y cuidado del mayor y a la sensibilización sobre la importancia de la tercera edad y su integración, a través de la reflexión, el debate, creatividad artística y el juego. Los beneficiarios directos son 2880 ancianos que recibirán alimentación a lo largo de los 12 meses de duración para revertir su situación de desnutrición que padecen y en un contexto donde es imprescindible la ayuda humanitaria.