Tras el Pleno celebrado hoy en Astorga donde se ha puesto sobre la mesa el convenio del Ayuntamiento con la Diputación para la gestión de los animales abandonados, una decisión que ha suscitado mucho malestar entre muchos vecinos, Apada, la protectora de animales de Astorga, ha conseguido que los 23 perros que actualmente viven en la perrera se queden en la ciudad, aunque eso sí, a partir de ahora estas instalaciones, que dejarán de ser municipales, ya no asumirán más animales.

Cabe destacar, no obstante, que el ayuntamiento es el propietario de esotos 23 canes, de modo que tampoco podría renunciar a ellos. De igual modo, el equipo de Gobierno no puede tomar decisiones unilaterales en cuanto a los animales porque la propiedad también corresponde a Apada y de “llevárselos sin permiso de ambas partes, la protectora podría denunciar al ayuntamiento por hurto”, como ha destacado hoy en el pleno la edil socialista, Chayo Roig.

Desde Apada se “sienten más esperanzadas” y confían en que el ayuntamiento recapacite porque “aunque ellos ya han firmado un convenio con diputación para que todo animal que llegue a partir de ahora se marche para la Yosa… pero deseamos creer que para ellos podamos también llegar a algún acuerdo de tiempo para poder darles otra ubicación u adopción”, señalan desde la protectora.