Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, los familiares de los usuarios del Centro de Día de Astorga han mantenido un encuentro este lunes con los medios de comunicación para conocer de primera mano sus miedos, las dificultades a la hora de afrontar la enfermedad y cómo ha sido la toma de decisión de llevar a sus seres queridos a las instalaciones de la asociación astorgana.

Avelina tiene a su madre de 86 años en el centro de día de la Plaza Santa Colomba y ya cuando empezó a notar la pérdida de memoria quería llevarla, pero sus hermanos no estaban de acuerdo, hasta que el médico se lo recomendó y ahora su madre está estimulada, entretenida y mucho mejor que en casa.

En el caso de María Jesús, fue una bendición poder contar con el Centro de Día para su padre, hace ya 4 años. Aún así ha tenido que pedir un permiso en su congregación para poder ocuparse de sus padres para evitar una residencia. Desde el primer momento esperaba en la ventana a que vinieran a buscarle y va encantado. “Es una enfermedad muy complicada, ha ido perdiendo cada vez más, es un momento de sufrimiento para toda la familia y el apoyo del centro ha sido una gran ayuda, desde luego. Es una bendición contar con personas que les atienden con tanto cariño”, ha relatado.

La madre de Gero lleva en el centro de Alzheimer desde el pasado 2 de mayo, aunque está diagnosticada desde principios de 2021. Siempre me ha tocado a mi batallar con mi madre y es muy duro, yo les proponía a mis hermanos llevarla a la asociación, pero no fue hasta que me tuvieron que operar y fue pasar el mes que estuve yo de baja y ellos al hacerse cargo me dijeron: no, no,no... esto no puede seguir así, hay que buscar ayuda. Teníamos mucho miedo, no se si es cuestión mental, ella no quería salir de casa y todo el mundo nos lo recomendaba. Al final le dijimos que la íbamos a llevar al colegio y desde el primer día ha estado encantada. Además, ha mejorado un montón en su forma de
de ser, ahora habla y cuenta las cosas del día a día, y estoy más tranquilo.

La hermana Estigmatina Paulina reside en el colegio de la Virgen de las Candelas y ya ha lidiado contra el alzheimer en tres ocasiones. Todo empezó en Valladolid con una hermana ya fallecida y, en la actualidad, tiene que cuidad de dos hermanas más que padecen la enfermedad. Es muy duro para ellas asumir el diagnóstico y para mi llevar a cabo todos los cuidados, por eso decidí contar con el Centro de Día. Veo que los centros son una mano, una ayuda, un ‘retrocedeer’ de la enfermedad. “A María se le ha aplacado la agresividad, ha mejorado en el centro, pero me preocupa Isabel porque no responde a la medicación”, explica.

Alicia tiene a su marido de 76 años en el Centro de Día porque ya no podía con él. Nunca pensó que iba a ir tan contento todos los días y ha mejorado muchísimo, en carácter y en todo. “En casa no quiere comer y allí ni rechista. Si lo se, lo hubiera llevado antes, ahora se lleva mejor con todos”. Y en el caso de José Manuel, su esposa de 89 años no tiene diagnóstico de Alzheimer, pero estaba muy limitada y era muy dependiente, por eso decidió llevarla. “Antes había que darle hasta de comer y caminaba con dificultad. Ahora está mejor, ha mejorado mucho allí”.

Por último, el vicepresidente de AFA Astorga, Antonio Vela, ha explicado que, aunque la mayoría de los usuarios están entre los 70 y 80 años, su esposa, de 68, es la más joven del centro. Fue diagnosticada con 59 años y en un principio comenzó a ir a terapia cognitiva a León "porque nos parecía que era demasiado joven para estar aquí, pero cuando fue avanzando el deterioro, conocimos el centro en una jornada de puertas abiertas y nos gustó mucho. Incluso ahora el neurólogo nos ha recomendado que vaya a jornada completa, no solo por las mañanas, porque la tarde también se hace larga y le va a venir bien. Ella está entretenida y está estupendamente en el centro”, ha concluido Antonio.