- La Asociación Tierras Quemadas convoca una nueva facendera este sábado 15 de noviembre para consolidar la recuperación ambiental y proteger el patrimonio natural y arqueológico de la comarca
La Asociación Tierras Quemadas de La Bañeza y Comarca ha convocado una nueva facendera para este sábado 15 de noviembre, a las 10:00 horas, junto al puente sobre el río Eria, en Pinilla de la Valdería. El encuentro busca continuar con los trabajos de regeneración del monte iniciados en octubre, tras los incendios que arrasaron la zona el pasado verano.
Durante la jornada, los participantes retomarán tareas como el acolchado de paja y ramas para proteger el suelo, la construcción de fajinas y albarradas que frenen la erosión, y la plantación de castaños en distintas áreas del valle. También se colocarán estructuras tipo teepee para resguardar los brotes jóvenes de roble de los mordiscos de la fauna salvaje, una de las actividades más participativas de la jornada.
Según explica Carlos Fano Alonso, vicepresidente de Tierras Quemadas y presidente de la Junta Vecinal de Pinilla de la Valdería, este tipo de trabajos “permiten implicar también a los niños, porque tienen un componente creativo y sencillo; se trata de construir pequeñas estructuras con ramas para proteger los brotes nuevos”. Añade que “ver cómo los más pequeños participan en el cuidado del bosque es una de las partes más bonitas de la facendera”.
Las labores se centrarán principalmente en las zonas con mayor riesgo de arrastre de ceniza hacia el río. Fano detalla que “tras un incendio, la capa superior del suelo queda suelta y cargada de ceniza; si no se actúa, la lluvia puede arrastrar esos nutrientes y dejar el terreno sin capacidad de regenerarse”. Para evitarlo, las albarradas, construidas con estacas y ramas atadas con cuerda, funcionan como pequeñas presas naturales que retienen la ceniza y protegen la calidad del agua.
Otra parte de los trabajos se desarrollará en el entorno de una antigua mina de oro romana, todavía sin catalogar, donde los voluntarios realizarán la tala manual y la retirada del pino quemado. Esta tarea, según Fano, busca “evitar que la maquinaria forestal dañe el suelo y los restos arqueológicos, al tiempo que se previene la expansión de plagas que afectan a las coníferas”.
La asociación invita a los asistentes a acudir con herramientas como motosierras, azadas, palines o tijeras de podar, aunque proporcionará gasolina, aceite, guantes y gafas de protección a quien lo necesite. Tras la facendera, se celebrará una comida comunitaria en la que los voluntarios podrán compartir ideas y experiencias sobre la recuperación del monte.
En la primera convocatoria, celebrada en octubre, participaron más de un centenar de personas, entre ellas medio centenar de voluntarios de la empresa Iberdrola gracias a la Fundación FDI de Madrid. “Fue emocionante ver cómo tanta gente decidió dejar sus planes para venir a colaborar con la naturaleza y con los pueblos afectados”, recuerda Fano.
Tierras Quemadas, surgida tras los incendios de agosto, mantiene su compromiso no solo con la recuperación ambiental, sino también con las familias damnificadas. Recientemente, la asociación entregó un donativo procedente de un grupo de voluntariado de Navarra a una familia de Quintana y Congosto que perdió su vivienda.