La autora ha explicado que la edición de este año busca visibilizar el impacto real de los incendios en la comarca. Las fotografías se han realizado en distintas localizaciones calcinadas, tanto en Villamontán como en zonas próximas a Nogarejas y a Destriana. También está previsto incorporar imágenes tomadas en una de las casas afectadas, la única accesible tras el siniestro. Según ha señalado, el objetivo es concienciar sobre la gravedad de estos fuegos, que, como recuerdan los propios bomberos forestales, ya no se comportan como antes.
Río ha reconocido que el proceso de contactar con la familia damnificada ha sido complejo, pero necesario para confirmar que deseaban recibir la ayuda íntegra. En la actualidad, residen temporalmente en la vivienda de un familiar y aún no se ha decidido si reconstruirán las casas arrasadas.
Además de las localizaciones quemadas, la fotógrafa prevé incorporar nuevos modelos durante las próximas semanas, incluidos trabajadores vinculados a la extinción de incendios que han mostrado su interés en participar. Como ocurre cada año, varios de los colaboradores, que suelen ser siempre trabajadores vinculados a la hostelería, repiten cada año.
Río ha subrayado que no pretende entrar en debates políticos y que el proyecto se centra en sensibilizar, especialmente al público más joven, sobre la necesidad de cuidar el entorno natural. También ha recordado que iniciativas paralelas, como el calendario elaborado por la BRIF de Tabuyo del Monte con imágenes propias, suman en la misma dirección: “todo ayuda cuando ocurre algo de esta magnitud”, ha señalado.
Los puntos de venta irán ampliándose a medida que otros establecimientos soliciten unidades, como ya ha sucedido en años anteriores. Las Navidades suelen concentrar la mayor parte de las ventas, aunque muchas personas continúan adquiriéndolos durante los primeros meses del año. La recaudación del año pasado alcanzó una cantidad en torno a los 500 euros que fue destinada íntegramente a una familia afectada por la DANA.
Río ha agradecido la colaboración de comercios, hosteleros y modelos, así como el apoyo del público que cada año respalda un proyecto que, más allá de su valor simbólico, contribuye a aliviar situaciones especialmente difíciles en los pueblos del entorno de Astorga.