El hijo del músico y compositor astorgano Evaristo Fernández Blanco, Francisco Fernández Martínez, otorgó su herencia, sus ahorros y el piso comprado por su padre en Madrid, en la calle Pico de Artilleros, para el Ayuntamiento de Astorga. Nosotros, los albaceas de su testamento, cuidamos de él en los últimos años de su vida (falleció el 14 de octubre de 2017) y nos hicimos responsables de sus internamientos hospitalarios y enterramiento. La donación de sus bienes para el Ayuntamiento, que irían destinados a la casa Panero, se debió a nuestra petición y a la aceptación por su parte de esta propuesta, materializada en la notaría astorgana en agosto de 2008, durante unos días de estancia en nuestra ciudad. El Ayuntamiento llevó a cabo la adscripción de sus bienes en la hacienda municipal, hoy monetaria, al haber vendido el piso madrileño.

Como albaceas consta en el testamento un requisito imprescindible para ‘gastar’ el patrimonio otorgado por Francisco, cual es “el expreso consentimiento de los testamentarios”, es decir, nuestro expreso consentimiento. El actual gobierno municipal nos solicitó destinar parte de dichos fondos, 38.114,78 €.; cuando llegamos a saber en qué consistían las obras que el gobierno municipal pretendía ejecutar apreciamos que eran un despropósito, pues se contemplaba cementar todo el parterre, 121 m², o jardín de la entrada, mano izquierda, con la retirada de toda la vegetación crecida, con sistema de riego por goteo (similar al parterre de enfrente); asimismo emplazar una rampa sobre el propio pasillo de entrada, la cual además de incumplir la normativa vigente, desvirtuaba todo el acceso y la fuente. Por ello, no accedimos a tal petición.

Recientemente se nos ha propuesto una nueva inversión, para la carpintería exterior de la casa Panero, debido “al paso del tiempo y su exposición a los agentes atmosféricos”; hay que pensar que la restauración de la casa se inició en 2004. Hemos accedido, excepcionalmente, a esta petición, que supone una inversión de 20.211,04 €., con carácter excepcional, pues son otros los planteamientos que albergamos, y por Francisco en su día compartidos, para el destino de su herencia, relativos a la salvaguarda de los importantes fondos documentales donados a la ciudad por hijos de gran relevancia local, nacional, e incluso en algún caso, internacional; o bien obras, en ningún caso de mantenimiento, sino relevantes para culminar la urbanización y patrimonio amurallado de la parte posterior de la Casa. Hasta ahora, aunque hemos reiterado durante meses nuestra petición de mantener una reunión con el gobierno municipal, con quien estimen, para el destino de la herencia de Francisco, no hemos sido atendidos.

Soledad Vega Alonso y Juan José Alonso Perandones, albaceas