La Comunidad de Regantes del Páramo Bajo mantiene el pulso con la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) tras el encierro protagonizado este domingo en la sede del organismo en Valladolid, una protesta que se prolongó durante toda la jornada y que, según su presidente, Herminio Medina, solo se dio por finalizada tras forzar un primer gesto de diálogo por parte de la presidenta del organismo.

Medina ha explicado que el encierro se extendió “hasta las siete u ocho de la tarde” y que la presidenta de la CHD, que se encontraba fuera de la ciudad, acabó desplazándose desde Madrid tras la presión ejercida por los regantes: “Le dijimos que tenía que venir a dar la cara, y vino”, ha señalado.

Durante la jornada, marcada por momentos de fuerte tensión y peticiones de dimisión por parte de algunos asistentes, el presidente de la comunidad reconoce que se percibió “un pequeño cambio” en la actitud de la presidenta, que se mostró dispuesta a abrir una vía de diálogo y planteó la posibilidad de mantener una reunión en los próximos días.

No obstante, Medina deja claro que cualquier encuentro estará condicionado a un punto clave: el reconocimiento íntegro del acuerdo firmado en 1995, por el que se establecía que los regantes no asumirían los costes energéticos del bombeo del agua desde el río Esla, al ser compensados con los ingresos del salto hidroeléctrico de Sahechores: “Si la reunión es para dar validez total y real a ese escrito, iremos. Si es para buscar otras fórmulas, no”, ha advertido.

El presidente de la comunidad subraya que dicho compromiso ha sido aplicado durante 28 años por distintos responsables de la Confederación sin que se cuestionara su validez jurídica: “Si alguien dice ahora que ese acuerdo no es válido, lo tendrá que decir un juez. No puede decidirlo unilateralmente y empezar a girar recibos con subidas del 173 %”, ha denunciado, calificando la situación de “inhumana” y alertando del impacto directo sobre el relevo generacional en el campo.

Según Medina, el origen del conflicto se encuentra en el fuerte incremento del gasto energético registrado en 2022, cuando los costes pasaron de alrededor de dos millones de euros a más de 12 millones: “No nos han explicado por qué ocurrió eso, pero pretenden que lo paguemos nosotros. Con Sahechores produciendo más de 50 millones de kilovatios y Villalobar consumiendo unos 23, no puede haber pérdidas”, ha insistido.

El presidente de la comunidad rechaza además cualquier comparación con otras zonas regables y niega que el Páramo Bajo haya disfrutado de privilegios. “No queremos que otros paguen más, queremos que gestionen mejor para que todos paguen menos. Lo que no vamos a permitir es que nos quiten lo nuestro”, ha afirmado, advirtiendo de que el malestar entre los agricultores es “máximo”.

La protesta del lunes congregó a decenas de regantes en el interior del edificio y a varios centenares en el exterior, procedentes de distintos municipios del Páramo. Medina asegura que la comunidad no descarta intensificar las movilizaciones si no hay avances reales: “Además de la vía judicial, nos iremos a la calle, a Madrid o donde haga falta. No vamos a abandonar esta lucha”, ha recalcado.

La Comunidad de Regantes confía ahora en que el compromiso de retomar el diálogo se concrete en los próximos días, aunque advierte de que será “el único viaje” que realicen a Valladolid si no se producen soluciones claras. “Escuchamos buenas palabras, pero no vamos a consentir más engaños”, concluye Medina.