• Antonio Fernández recorre estos días la diócesis para visibilizar los proyectos y reforzar la sensibilización y la recaudación

La campaña Contra el Hambre 2026 de Manos Unidas se ha presentado este viernes en el Obispado de Astorga con la visita del misionero Antonio Fernández, que durante estos días recorre distintos puntos de la diócesis para dar a conocer sobre el terreno el trabajo que desarrolla la organización y reforzar la sensibilización previa a los actos de recaudación.

La presencia del misionero, invitado a la campaña, marca uno de los momentos centrales de esta edición. Fernández ha trasladado a Astorga la experiencia acumulada tras años de trabajo en comunidades vulnerables y ha explicado que Manos Unidas “abre los ojos y los oídos a realidades muy duras que no siempre vemos desde aquí”. En ese sentido, ha subrayado que los proyectos no se limitan a ayudas puntuales, sino que “acompañan procesos para que las comunidades puedan organizarse y reducir su vulnerabilidad”.

La delegada diocesana, Irene Calderón, ha explicado que la organización alcanza este año su 67ª campaña, recuperando el lema original de sus fundadoras. “No podemos seguir permitiendo que más de la mitad de la humanidad pase hambre. Por eso declaramos la guerra al hambre, pero no una guerra de armas”, ha señalado.

Calderón ha defendido que la lucha contra el hambre debe plantearse desde “las armas de la justicia, de la alimentación, de la educación y del desarrollo”, y ha insistido en que el hambre es una forma de violencia estructural: “Si no puedes comer, si no puedes estudiar o no tienes los mismos derechos, eso también es violencia”, ha afirmado.

En esta edición, la diócesis de Astorga respaldará tres proyectos de cooperación, uno en Senegal y dos en India. El proyecto africano se desarrollará en Senegal y está orientado a la educación de calidad y la promoción femenina, con la construcción de aulas escolares y espacios formativos que beneficiarán a 340 alumnos y permitirán la formación de 200 mujeres.

En India, uno de los proyectos se llevará a cabo en Guwahati y se centrará en el fomento de actividades deportivas y de ocio para 2.711 niños y jóvenes vulnerables, mientras que el tercero, en Andhra Pradesh, está dirigido a comunidades rurales y nómadas afectadas por la exclusión social vinculada a la lepra y beneficiará a 2.336 personas.

Durante su intervención, el misionero ha puesto el acento en la importancia de escuchar a las comunidades antes de actuar y en el valor del acompañamiento a largo plazo. Ha explicado que el trabajo sobre el terreno permite “educar, prevenir y crear alternativas reales”, y ha destacado que muchos de los avances logrados son posibles gracias a la implicación de las propias comunidades y al apoyo constante de Manos Unidas.

En el acto también se han dado a conocer los datos provisionales de recaudación de 2025 en la diócesis de Astorga, que ascienden a 191.037 euros, una cifra superior a la del año anterior. Según ha detallado María Elisa Macho, más de 103.000 euros proceden de donativos canalizados a través de las unidades pastorales, a los que se suman herencias, legados y aportaciones institucionales.

La intervención del consiliario de Manos Unidas, Blas Miguélez, se ha centrado en la responsabilidad individual de cada uno y en el valor del voluntariado. Ha recordado que Manos Unidas nació “del compromiso de personas que decidieron no mirar hacia otro lado” y ha subrayado que “lo poco que cada uno aporta, compartido, acaba siendo mucho”.

La campaña continuará en las próximas semanas con actos de sensibilización y recaudación en distintos puntos de la diócesis. Entre ellos, los bocadillos solidarios previstos el 13 de febrero en La Salle, el 19 de febrero en Santa Marta, el 24 de febrero en el González Álvarez, el 3 de marzo en Paula Montal, el 19 de marzo en Blanco Cela y el 25 de marzo en el CRA Vegacemar. A estas iniciativas se suman las comidas solidarias del 8 de febrero en Astorga, el 22 de marzo en O Barco y el 31 de mayo en Veguellina, así como la cena solidaria del 28 de febrero en Villarejo de Órbigo y el chocolate solidario del 27 de febrero en la parroquia de Puerta de Rey, en Astorga.