La entrada del Camino de Santiago en Astorga ha cobrado un nuevo impulso. Diversos artistas —escultores, pintores y restauradores— han contribuido a transformar este espacio en uno de los accesos más representativos de la ciudad.

Los miles de peregrinos que llegan cada año desde todos los continentes pueden ahora disfrutar, a su llegada a esta ciudad bimilenaria, de distintos espacios artísticos. En ellos, la pintura evoca el pasado romano de Astorga y la huella del genial arquitecto Antonio Gaudí, sin olvidar elementos simbólicos del peregrinaje, como la tradicional bota del caminante.

El recorrido se inicia al cruzar el puente medieval de la Moldera, desde donde se puede contemplar la obra de Amancio González, con figuras como el dragón o el pensador situado en la antigua caseta de guardagujas. Más adelante, el visitante descubre la escultura de Octavio Augusto, fundador de la ciudad hace más de 2.000 años.

Hace escasos días se ha abierto también al público un área de descanso, diseñada para el disfrute de peregrinos y visitantes. Con todas estas actuaciones, el equipo de gobierno municipal ha querido recuperar este tramo del Camino, que se encontraba en un estado de notable deterioro, y convertirlo en un espacio artístico y de convivencia.

Este proyecto ha sido posible gracias al apoyo de la Consejería de Cultura y al esfuerzo del equipo de gobierno de la ciudad, y es ya una realidad visible para todos.