- La sesión, impartida por el Centro Psicología León, ofrece pautas para avanzar hacia la “alegría sacerdotal” a partir de situaciones reales
La vida diaria del sacerdote, con sus exigencias y responsabilidades, ha sido el punto de partida de la sesión celebrada este martes, 29 de abril, dentro del programa de formación permanente de la diócesis de Astorga.
La propuesta, bajo el título “Del descontento a la alegría sacerdotal”, ha reunido a sacerdotes con el objetivo de identificar algunas situaciones que pueden aparecer con el paso de los años y ofrecer herramientas concretas para afrontarlas.
“Vamos a describir algunos problemas que se dan en el presente y dar pautas para poder pasar a esa alegría de la primera llamada”, explica la psicóloga Ana María Rodríguez, del Centro Psicología León, con más de una década de trabajo junto a sacerdotes, religiosos y vida consagrada.
Entre esas situaciones, señala la aparición de “cierto desencanto o tendencia al aislamiento”, en un contexto marcado por una alta implicación en su labor pastoral.
La sesión no se limita a la reflexión. También sirve como puerta de entrada a talleres más amplios, donde estas cuestiones se trabajan de forma más detallada y personalizada.
La relación entre salud psicológica y vida espiritual atraviesa toda la propuesta. “Una psicología sana también lleva a una espiritualidad sana, y al contrario. Cuando el sacerdote se encuentra bien, su labor llega más y mejor”, subraya Rodríguez.
El Centro Psicología León desarrolla este tipo de formaciones en distintas diócesis, como Madrid o León, además de colaborar con congregaciones religiosas en programas más extensos.
La cita de este martes es la séptima sesión dentro de la formación permanente de la Diócesis de Astorga y abre un espacio para abordar, desde la práctica, el cuidado personal como parte esencial de su tarea pastoral.