• El ECyL mantiene atención al público en la sede de la calle Juego de Cañas mientras el servicio estatal del SEPE trabaja temporalmente desde La Bañeza por los problemas detectados en el edificio


La puerta sigue abierta y los usuarios continúan entrando cada mañana. Pero detrás del mostrador hay techos con humedades, paredes reparadas tras inundaciones, problemas de accesibilidad y trabajadores que aseguran llevar años alertando del deterioro del edificio. La situación de la oficina de empleo de Astorga, en la calle Juego de Cañas, es más compleja de lo que trasladaron este jueves algunos titulares que daban por cerrado el servicio por completo.

La atención presencial continúa funcionando en la parte autonómica, dependiente del Servicio Público de Empleo de Castilla y León (ECyL), mientras que el área estatal del SEPE sí ha derivado temporalmente parte de su actividad a La Bañeza. Actualmente una trabajadora del servicio estatal atiende allí de forma provisional.

COPE Astorga ha visitado este viernes las instalaciones y ha podido comprobar el estado de varias zonas del edificio junto a trabajadores de la oficina, que describen problemas de humedades, olor a gasóleo, falta de accesibilidad y deficiencias acumuladas desde hace años.

“Lo importante era aclarar que no está todo cerrado, pero las condiciones son malas en todo el edificio”, resumían los empleados durante la visita. El cierre temporal afecta únicamente a la planta superior del edificio, donde se encuentra el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), encargado de trámites como las prestaciones y subsidios por desempleo. Esa parte de la oficina permanece sin atención presencial en Astorga desde hace aproximadamente un mes y parte del servicio se presta actualmente desde La Bañeza. El Ecyl, en la planta baja del edificio, sigue abierto y mantiene la atención relacionada con orientación laboral, inscripción como demandante de empleo y políticas autonómicas de empleo, aunque los trabajadores aseguran que también desarrollan su labor en condiciones deficientes.

El deterioro aparece ya desde la entrada. El acceso para personas con movilidad reducida desemboca directamente hacia la calzada y trabajadores de la oficina relatan incluso la caída sufrida tiempo atrás por un usuario en silla de ruedas. Las escaleras siguen siendo la única vía de acceso a varias dependencias.

En el interior hay paredes afectadas por filtraciones, techos deteriorados y zonas inutilizadas por la humedad. Parte de una pared tuvo que ser reconstruida hace apenas unos meses después de una inundación provocada, según explican los trabajadores, por una avería en antiguas tuberías del edificio.

La situación empeora en algunas salas interiores. Una estancia utilizada antiguamente para reuniones grupales con usuarios presenta derrumbe del techo, escombros en el suelo, enmanchas de humedad y salitre en las paredes. Los empleados aseguran además que en invierno varias zonas carecen de calefacción y que la oficina no dispone de una sala de espera adecuada, lo que obliga a los usuarios a permanecer prácticamente junto a los puestos de atención: “Tú estás escuchando todo lo que habla la otra persona”, explicaban los trabajadores sobre la falta de intimidad durante la atención al público.

El origen exacto de los olores detectados en las últimas semanas no está confirmado. Los empleados relatan que en varias ocasiones percibieron un fuerte olor a gasóleo, especialmente en la planta superior donde trabaja el SEPE. Algunos trabajadores relacionan esos episodios con problemas ya ocurridos años atrás y con la carga de depósitos de combustible cercanos, aunque oficialmente no se ha determinado la causa.

Fue precisamente esa situación la que motivó el traslado temporal del personal estatal a La Bañeza hace aproximadamente un mes. Mientras tanto, el ECyL continúa atendiendo en la planta baja, aunque con parte de la plantilla sin cubrir, según explican desde la oficina.

Los trabajadores aseguran haber comunicado durante años las deficiencias del inmueble a los responsables provinciales y al servicio de prevención de riesgos laborales. Afirman haber registrado hace semanas una solicitud formal para que se inspeccionaran las instalaciones sin haber recibido respuesta hasta el momento.

Todo ocurre mientras sigue pendiente la futura mudanza al antiguo colegio Leopoldo Panero, donde está prevista la nueva oficina de empleo de Astorga. Aunque la obra ya ha sido adjudicada, los trabajadores aseguran que todavía no han recibido fechas concretas para el inicio de los trabajos ni para el traslado definitivo: “Hasta que no veamos empezar las obras, no nos lo creemos”, reconocían los trabajadores durante la visita.