- Los populares defienden que el ayuntamiento ha seguido todos los procedimientos legales y cargan contra el uso “partidista” del patrimonio histórico en el debate abierto tras el comunicado socialista
El Partido Popular de Astorga ha respondido este jueves al comunicado difundido por el Grupo Municipal Socialista sobre la posible existencia de restos arqueológicos en la parcela donde se construye el nuevo Mercadona. Los populares rechazan las acusaciones planteadas por el PSOE y defienden la actuación municipal en materia patrimonial.
A continuación, reproducimos íntegramente la nota remitida por el PP de Astorga:
Nota de Prensa
El Grupo Municipal Socialista vuelve a instalarse, una vez más, en la política del alarmismo, la exageración y la manipulación emocional de la ciudadanía astorgana. Lo hace ahora utilizando el patrimonio histórico de nuestra ciudad como instrumento partidista, algo especialmente grave en una ciudad como Astorga, cuya historia merece respeto, rigor y responsabilidad institucional.
El Ayuntamiento de Astorga ha cumplido escrupulosamente, desde el primer momento, con todos los protocolos, procedimientos y obligaciones legales en materia patrimonial dentro del ámbito de sus competencias. Exactamente igual que han actuado los servicios técnicos y arqueológicos correspondientes. Insinuar otra cosa no solo es falso, sino profundamente irresponsable.
Conviene recordar al PSOE que la protección del patrimonio histórico no puede convertirse en una herramienta de agitación política ni en una fábrica permanente de bulos destinados a sembrar miedo entre los vecinos. Hablar de “hurtos patrimoniales”, insinuar ocultaciones o alimentar teorías conspirativas sin prueba alguna constituye un ejercicio de populismo patrimonial impropio de quien pretende representar una alternativa seria de gobierno.
Astorga no necesita profetas del desastre. Necesita responsabilidad, seguridad jurídica y estabilidad institucional.
Resulta especialmente preocupante la campaña de hostigamiento constante que determinados sectores de la oposición mantienen contra cualquier iniciativa empresarial que quiera asentarse, invertir o ampliar servicios en nuestra ciudad. Porque detrás de determinados discursos grandilocuentes, lo que realmente se traslada es un mensaje demoledor para cualquier inversor: en Astorga cualquier proyecto puede convertirse en un campo de batalla política permanente.
Y eso perjudica directamente al empleo, al desarrollo económico y al futuro de nuestros jóvenes.
La compatibilidad entre desarrollo urbano, actividad económica y respeto al patrimonio no solo es posible, sino que constituye precisamente el modelo de actuación que se está aplicando conforme a la legalidad vigente y bajo supervisión técnica especializada. Defender el patrimonio no significa paralizar una ciudad ni demonizar cualquier actuación privada; significa actuar con rigor, proporcionalidad y conforme a Derecho.
Quizá el Grupo Municipal Socialista debería dedicar menos tiempo a fabricar titulares alarmistas y más a explicar a los astorganos los numerosos problemas de gestión que dejaron pendientes tras su paso por el gobierno municipal. Problemas reales, tangibles y costosos para las arcas públicas.
Porque mientras algunos se dedican a redactar relatos catastrofistas, este Ayuntamiento sigue teniendo que afrontar consecuencias heredadas de su gestión, como la gravísima situación derivada de la factura de más de un millón de euros reclamada por ADIF, entre otros asuntos que continúan llegando hoy al Ayuntamiento como resultado de decisiones irresponsables del pasado.
La diferencia es clara: unos trabajan para resolver problemas; otros viven exclusivamente de intentar generarlos.
Astorga merece debate político serio, no campañas de agitación basadas en insinuaciones, exageraciones y miedo. Y merece también una oposición responsable que deje de utilizar el patrimonio histórico como arma partidista y deje de atacar sistemáticamente cualquier oportunidad de progreso para la ciudad.
El futuro de Astorga se construye con responsabilidad, legalidad, inversión y respeto institucional. No con ruido, ni con propaganda.