● Un total de 2.049 alumnos, procedentes de 63 centros de toda la provincia, encaran la primera de las tres jornadas de las Pruebas de Acceso a la Universidad, que han arrancado con el examen de Lengua Castellana y Literatura
● La ULE ha reforzado el operativo de vigilancia con la incorporación de detectores para evitar el uso de dispositivos electrónicos no permitido
León, 2 de junio de 2026. Los nervios de los últimos repasos, los apuntes abiertos a toda prisa en los pasillos y las miradas de concentración antes de entrar en el aula han marcado este martes el inicio de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la Universidad de León.
Un momento decisivo para los 2.049 estudiantes que se enfrentan a los exámenes, 1.576 en el Campus de Vegazana y 473 en el de Ponferrada, llegados de un total de 63 centros de Bachillerato y Formación Profesional de toda la provincia.
En el campus leonés, las pruebas se distribuyen entre las facultades de Derecho, Ciencias Biológicas y Ambientales, Ciencias Económicas y Empresariales, la Escuela de Ingeniería de Minas y el Aulario de Vegazana, además de la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal. Por su parte, en Ponferrada, los exámenes se desarrollan en espacios del edificio Central y el Aulario del campus.
Con puntualidad casi británica, a las 8:30 horas ha comenzado el llamamiento de los estudiantes en los distintos centros de examen, en un ambiente de silencio concentrado roto únicamente por las indicaciones de los tribunales. Minutos después ha dado comienzo el primer ejercicio, Lengua Castellana y Literatura II, con el que se han abierto tres intensas jornadas de pruebas.
La dimensión de la PAU, según ha destacado el vicerrector de Actividad Académica, Julio Abad, obliga a desplegar un amplio dispositivo organizativo, que implica a más de 200 docentes entre profesorado universitario y de institutos de educación secundaria y formación profesional, además de más de 25 profesionales del personal técnico de administración y servicios de la ULE.
Unas pruebas que mantienen una estructura muy similar a la del año pasado tras la adaptación a la nueva normativa que ya se introdujo en su día, con el objetivo de avanzar de cara a la próxima convocatoria hacia una mayor “homogeneización a nivel nacional en el marco de las directrices de CRUE”.
La novedad este año ha sido el refuerzo del sistema de vigilancia para la detección del uso de dispositivos electrónicos no permitidos, como relojes inteligentes o gafas con sistemas de grabación o comunicación. Para ello, la Universidad ha puesto a disposición detectores que se utilizan de forma aleatoria con el objetivo de prevenir cualquier intento de fraude.
“Nos hemos dotado de detectores de señales para evitar el uso de pinganillos, smart glasses o smart watches, con la idea de impedir el fraude y garantizar la igualdad entre estudiantes”, ha indicado el vicerrector, quien ha recordado que la primera jornada se está desarrollando con total normalidad y sin incidencias reseñables, según ha confirmado la organización.
Las pruebas continuarán durante los próximos días con materias como Historia de la Filosofía, Inglés, Historia de España o asignaturas de la rama científica y tecnológica, hasta cerrar la convocatoria ordinaria el miércoles 4 de junio. La Universidad de León volverá a examinar a los estudiantes en la convocatoria extraordinaria prevista para los días 30 de junio y 1 y 2 de julio.
● Un total de 2.049 alumnos, procedentes de 63 centros de toda la provincia, encaran la primera de las tres jornadas de las Pruebas de Acceso a la Universidad, que han arrancado con el examen de Lengua Castellana y Literatura
● La ULE ha reforzado el operativo de vigilancia con la incorporación de detectores para evitar el uso de dispositivos electrónicos no permitido
León, 2 de junio de 2026. Los nervios de los últimos repasos, los apuntes abiertos a toda prisa en los pasillos y las miradas de concentración antes de entrar en el aula han marcado este martes el inicio de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la Universidad de León.
Un momento decisivo para los 2.049 estudiantes que se enfrentan a los exámenes, 1.576 en el Campus de Vegazana y 473 en el de Ponferrada, llegados de un total de 63 centros de Bachillerato y Formación Profesional de toda la provincia.
En el campus leonés, las pruebas se distribuyen entre las facultades de Derecho, Ciencias Biológicas y Ambientales, Ciencias Económicas y Empresariales, la Escuela de Ingeniería de Minas y el Aulario de Vegazana, además de la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal. Por su parte, en Ponferrada, los exámenes se desarrollan en espacios del edificio Central y el Aulario del campus.
Con puntualidad casi británica, a las 8:30 horas ha comenzado el llamamiento de los estudiantes en los distintos centros de examen, en un ambiente de silencio concentrado roto únicamente por las indicaciones de los tribunales. Minutos después ha dado comienzo el primer ejercicio, Lengua Castellana y Literatura II, con el que se han abierto tres intensas jornadas de pruebas.
La dimensión de la PAU, según ha destacado el vicerrector de Actividad Académica, Julio Abad, obliga a desplegar un amplio dispositivo organizativo, que implica a más de 200 docentes entre profesorado universitario y de institutos de educación secundaria y formación profesional, además de más de 25 profesionales del personal técnico de administración y servicios de la ULE.
Unas pruebas que mantienen una estructura muy similar a la del año pasado tras la adaptación a la nueva normativa que ya se introdujo en su día, con el objetivo de avanzar de cara a la próxima convocatoria hacia una mayor “homogeneización a nivel nacional en el marco de las directrices de CRUE”.
La novedad este año ha sido el refuerzo del sistema de vigilancia para la detección del uso de dispositivos electrónicos no permitidos, como relojes inteligentes o gafas con sistemas de grabación o comunicación. Para ello, la Universidad ha puesto a disposición detectores que se utilizan de forma aleatoria con el objetivo de prevenir cualquier intento de fraude.
“Nos hemos dotado de detectores de señales para evitar el uso de pinganillos, smart glasses o smart watches, con la idea de impedir el fraude y garantizar la igualdad entre estudiantes”, ha indicado el vicerrector, quien ha recordado que la primera jornada se está desarrollando con total normalidad y sin incidencias reseñables, según ha confirmado la organización.
Las pruebas continuarán durante los próximos días con materias como Historia de la Filosofía, Inglés, Historia de España o asignaturas de la rama científica y tecnológica, hasta cerrar la convocatoria ordinaria el miércoles 4 de junio. La Universidad de León volverá a examinar a los estudiantes en la convocatoria extraordinaria prevista para los días 30 de junio y 1 y 2 de julio.