La Plaza Mayor de La Bañeza acogió en la mañana de este sábado la presentación oficial del cartel anunciador del 65 Gran Premio de Velocidad Ciudad de La Bañeza, que se celebrará los próximos 7, 8 y 9 de agosto. Un evento que volverá a convertir a La Bañeza en el epicentro del motociclismo, llenando sus calles de pasión, actividad y visitantes. El regidor puso en valor el trabajo conjunto que se viene realizando para hacer crecer la prueba, apostando por una mayor profesionalización sin perder la esencia histórica que ha convertido esta carrera urbana en una de las más emblemáticas del panorama nacional.
El presidente del Moto Club Bañezano, Sergio Vidales, agradeció la implicación de los numerosos motoristas que respondieron a la convocatoria para participar en la sesión fotográfica celebrada en la Plaza Mayor, así como la colaboración del Ayuntamiento en la organización de un evento de la complejidad del Gran Premio.
Vidales explicó que el cartel de esta 65 edición pretende reflejar el carácter legendario de la prueba. Para ello, incorpora el número 65 en numeración romana y una estética inspirada en las grandes competiciones internacionales, transmitiendo la imagen de un Gran Premio moderno, profesional y con proyección de futuro. La Plaza Mayor adquiere un protagonismo especial como símbolo del corazón de la ciudad y del ambiente único que rodea la competición.
El presidente también desveló algunos de los detalles que esconde la composición gráfica, entre ellos la presencia del número 1952 en las motocicletas, un homenaje al año en que se disputó la primera edición del Gran Premio de Velocidad Ciudad de La Bañeza.
Con la presentación del cartel comienza la cuenta atrás para una edición muy especial, en la que la organización ya trabaja para que todo esté preparado de cara a los días 7, 8 y 9 de agosto. Un cartel que representa el espíritu de un Gran Premio que mira al futuro, apuesta por la modernización y la profesionalización de la prueba, pero que mantiene intacta la esencia y la tradición que le han permitido convertirse, durante 65 años, en una de las grandes señas de identidad de La Bañeza.