El curso de verano de la UCM sobre Gaudí en Astorga cierra con un balance excelente y consolida a la ciudad como espacio de reflexión académica sobre patrimonio, belleza y cultura

Astorga, julio de 2026. El curso de verano de la Universidad Complutense de Madrid «Gaudí en Astorga: lo que Astorga dio a Gaudí y lo que Gaudí dio a Astorga», celebrado del 8 al 10 de julio en el Aula Magna del Seminario de Astorga, ha concluido con un balance excelente, tanto por el nivel de las ponencias como por la respuesta de los asistentes y la calidad del clima intelectual, cultural y humano generado a lo largo de las tres jornadas.

Organizado en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial, y con la colaboración de la Diócesis de Astorga, el Ayuntamiento de Astorga y el Palacio Episcopal, el curso ha confirmado el interés académico y social de una propuesta centrada en la figura de Antoni Gaudí y en la relación profunda que el arquitecto mantuvo con Astorga.

La valoración global de esta edición es muy positiva. Los participantes han destacado la solidez de los contenidos, el alto nivel de los ponentes y la sensación de haber vivido una experiencia formativa completa, capaz de integrar historia, arquitectura, arte, espiritualidad, patrimonio y ciudad. A ello se ha sumado una participación especialmente atenta y receptiva, con un ambiente de trabajo muy estimulante y una percepción compartida de que el curso ha permitido aprender mucho y abrir nuevas líneas de comprensión sobre la obra gaudiniana y sobre el lugar singular que Astorga ocupa en ella.

Desde la inauguración quedó planteada una de las ideas centrales del programa, que después fue desarrollándose con rigor en las distintas sesiones: Astorga no debe entenderse como un episodio secundario en la trayectoria de Gaudí, sino como un enclave decisivo para comprender mejor su evolución humana, espiritual y artística. Esa perspectiva adquirió un relieve especial en la conferencia dedicada a Gaudí y el obispo Grau, que profundizó en la influencia espiritual y humana de Joan Baptista Grau y puso en valor el papel de la amistad, la confianza y la afinidad intelectual en la génesis del Palacio Episcopal.

Esa misma línea de interpretación se amplió en la ponencia sobre Antoni Gaudí y su obra en Astorga y Astorga en la obra de Gaudí. Influencias cruzadas, que permitió formular con claridad una de las intuiciones más fértiles del curso: la relación entre el arquitecto y la ciudad fue recíproca. No solo Gaudí dejó una obra decisiva en Astorga, sino que Astorga dejó también una huella profunda en la sensibilidad, en la mirada y en el horizonte espiritual del arquitecto.

El análisis arquitectónico y material del edificio tuvo también una presencia destacada. La sesión sobre los ladrillos cerámicos, estructura y decoración del Palacio Episcopal de Astorga ofreció una lectura precisa de la coherencia interna de la obra, mostrando que el edificio no puede explicarse desde una perspectiva meramente ornamental, sino como una arquitectura en la que técnica, materia, estructura y significado forman una unidad inseparable.

La segunda jornada permitió ensanchar el campo de reflexión. La conferencia sobre el camino espiritual de Gaudí y el lugar que ocupa Astorga aportó una visión de conjunto sobre la evolución interior del arquitecto y sobre el significado específico que la ciudad pudo tener en ese proceso. A continuación, la ponencia Astorga y Gaudí: de la herencia a la innovación mostró cómo el legado histórico de la ciudad no actúa como un simple fondo escénico, sino como una realidad viva que entra en diálogo con la modernidad creativa de Gaudí.

Especial interés despertó también la intervención Palacio-Gaudí-Astorga. Forma construida, paisaje articulado y proyecciones urbanas, que ayudó a comprender el Palacio Episcopal no como una pieza aislada, sino como una obra con capacidad para reorganizar la percepción del entorno, articular paisaje y ciudad, y proyectar una imagen cultural de Astorga de gran fuerza simbólica. En esa misma lógica de apertura de la experiencia, la sesión Experimentar a Gaudí desplazó la atención desde la explicación teórica hacia la vivencia estética, subrayando que la obra gaudiniana no solo se estudia, sino que también se recorre, se percibe y se interioriza.

La jornada de clausura mantuvo el tono de exigencia intelectual y, al mismo tiempo, reforzó la dimensión cultural y humana del curso. La conferencia sobre el primer proyecto de Gaudí para el Palacio Episcopal de Astorga de 1887 aportó una mirada histórica y documental de gran valor, permitiendo volver a los orígenes del edificio y a sus primeras formulaciones arquitectónicas. Por su parte, la ponencia Abrir los corazones a la belleza ofreció un cierre especialmente coherente con el conjunto del programa, al situar la experiencia estética no solo en el ámbito del conocimiento, sino también en el de la formación interior, la sensibilidad y la apertura personal.

Junto a las sesiones académicas, las visitas guiadas al Palacio Episcopal, a la Catedral y al conjunto histórico de Astorga, así como las actividades culturales complementarias, han contribuido de forma decisiva al buen desarrollo del curso. Lejos de ser elementos accesorios, estas actividades han permitido prolongar sobre el terreno muchas de las cuestiones tratadas en el aula y han reforzado la idea de que el legado de Gaudí en Astorga se comprende mejor cuando se estudia en contacto directo con los espacios, los materiales, la historia y la vida de la ciudad.

La dirección del curso valora muy positivamente esta edición, tanto por el nivel de las intervenciones como por la implicación de los ponentes, de las instituciones colaboradoras y de los asistentes. El resultado confirma que Astorga ofrece un marco excepcional para una reflexión universitaria de alto nivel sobre Gaudí y sobre los vínculos entre belleza, patrimonio, espiritualidad y cultura.

El curso ha servido, además, para reforzar una convicción de fondo que ha atravesado muchas de las ponencias: que el Palacio Episcopal de Astorga no es solo una gran obra del pasado, sino una realidad viva, capaz de seguir generando estudio, interpretación, experiencia y proyección cultural en el presente. Desde esa perspectiva, Astorga se consolida como un lugar idóneo para promover iniciativas académicas que unan investigación rigurosa, proyección pública y arraigo territorial.

Con este balance plenamente satisfactorio, la Universidad Complutense de Madrid y las entidades colaboradoras cierran una edición que deja una impresión excelente entre quienes han participado en ella y que confirma la capacidad de Astorga para acoger propuestas universitarias de gran calidad, relevancia cultural y verdadero alcance público.