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El profundo conocimiento que Antonio Gaudí tenía del trabajo artesanal, reflejado también en el profuso uso del metal, tiene un buen ejemplo en la pieza de agosto
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La afinidad del arquitecto con este y otros materiales tratados manualmente es de raíz familiar
Astorga, 4 de agosto de 2026.- El Palacio de Gaudí, a través del Museo de los Caminos, presenta durante el mes de agosto una nueva Pieza del Mes dentro de la programación del Año Gaudí 2026. En esta ocasión, los visitantes podrán contemplar en la capilla del Palacio un candelero de tres pies de bronce fundido, diseñado por Antonio Gaudí para la cripta de la Basílica de la Sagrada Familia y cedido temporalmente por el templo expiatorio en el marco del convenio de colaboración entre ambas instituciones.
La pieza constituye un magnífico ejemplo de la concepción que Gaudí tenía del diseño litúrgico. Para el arquitecto, los objetos destinados al culto no eran elementos accesorios, sino parte esencial del espacio sagrado, concebidos para integrarse armónicamente en la arquitectura y contribuir a la experiencia espiritual del templo.
Realizado en bronce fundido, el candelero presenta una elaborada composición formal. Se sustenta sobre tres patas con formas zoomórficas que evocan garras de ave rapaz, de las que surge un fuste decorado con motivos vegetales, florales y geométricos que ascienden en un movimiento helicoidal. El conjunto incorpora anillas onduladas y un nudo esférico ornamentado con relieves antes de culminar en el platillo que sostiene el mechero cilíndrico destinado a la vela. Cada uno de estos elementos responde a un diseño cuidadosamente estudiado, en el que estructura, decoración y funcionalidad forman una unidad inseparable.
La obra refleja uno de los rasgos más característicos del lenguaje gaudiniano: la reinterpretación de las formas de la naturaleza como principio generador del diseño. Lejos de reproducir modelos históricos, Gaudí desarrolla un vocabulario propio en el que las referencias vegetales y animales se integran con naturalidad en objetos de uso cotidiano, dotándolos de dinamismo y de un profundo sentido simbólico.
Este candelero permite comprender también la atención que el arquitecto dedicó al mobiliario litúrgico de la Sagrada Familia. Del mismo modo que proyectó cada detalle del edificio, diseñó los elementos necesarios para la celebración del culto, convencido de que todos ellos debían responder a un mismo ideal artístico y espiritual. En su obra desaparecen las fronteras entre arquitectura, escultura, artes decorativas y artesanía, configurando un conjunto coherente en el que cada pieza contribuye a expresar el significado del espacio sagrado.
Con esta nueva Pieza del Mes, el Palacio de Gaudí continúa redescubriendo al arquitecto en el Centenario de su fallecimiento a través de piezas que forman parte del universo creativo de Gaudí. La exposición ofrece una oportunidad para descubrir cómo el arquitecto trasladó su extraordinaria capacidad creativa también a los objetos destinados a la liturgia, convirtiéndolos en pequeñas obras de arte que resumen algunos de los principios esenciales de su arquitectura: la observación de la naturaleza, la excelencia artesanal y la unión entre belleza, función y trascendencia.