– Ante la celebración del Año Santo 2027, hemos pasado de superar los 100.000 en 2015 a no llegar a los 60.000 en 2026.
Hace unos días se celebró en la localidad de Lerma el día del turismo de Castilla y León bajo el lema PONTE EN MARCHA… EN EL JACOBEO 2027. Bueno es que, nuestra comunidad, aunque con más retraso del que sería prudente, tenga en cuenta que el año próximo se celebra una de las efemérides más importante para Castilla y León – y España en general – que trasciende lo religioso y alcanza también dimensiones culturales, económicas y de proyección internacional.
El Camino de Santiago es, para los pueblos por los que cruza, parte fundamental de su economía y, para sus ciudades, el mejor escaparate a nivel mundial. El Año Santo representa, además, una oportunidad para reforzar ese papel. Pero aprovecharla exige conocer primero cuál es la situación de partida. Ahora bien, si miramos con atención las estadísticas de la última década, los números para la Comunidad resultan demoledores. Como lo muestran los datos de la Oficina del Peregrino.
En 2016 llegaron a Santiago por el Camino Francés 176.075 peregrinos, el 63,37 % del total. De ellos, 104.309 habían iniciado su recorrido antes de Sarria y, por tanto, habían atravesado Castilla y León. Ese año, aproximadamente seis de cada diez peregrinos que llegaban a Santiago por el Camino Francés habían recorrido Castilla y León.
En 2025, último año del que tenemos cifras totales, fueron 241.998 los peregrinos que llegaron a Santiago por el Camino Francés, aunque su peso sobre el conjunto de peregrinos había descendido al 45,60 %. De ellos, tan solo 80.076 habían recorrido parte de Castilla y León, frente a 161.922 que lo hicieron desde Sarria.
Un escaso 33% y casi 25.000 peregrinos menos
Al cierre de este artículo, las cifras de 2026 son aún más negativas. Para aquellos que ponen el foco de forma especial en los números: un peregrino gasta actualmente de media diaria entre 50 y 60 euros y necesita unas doce jornadas para cruzar nuestra Comunidad. Hagan la cuenta y podrán comprobar que Castilla y León y sus pueblos, teniendo en cuenta las cifras anteriores, pierden, cada año, más de 15 millones de euros —un 30% del presupuesto total de la Dirección General de Turismo— debido a la bajada de peregrinos en contraste con el cada vez mayor número de ellos que llegan a Santiago.
Si además tomamos en cuenta los peregrinos que comienzan su camino en las ciudades de León, Astorga y Ponferrada, principales lugares de inicio del Camino después de Sarria, Saint-Jean-Pied-de-Port y Roncesvalles, las cifras son aún más dramáticas para la comunidad.
Mientras el Camino bate récords cada año en Santiago, Castilla y León se hunde cada vez más en porcentaje y también, lo que es más grave, en números absolutos. Esta es una realidad que las asociaciones integradas en Camino Francés Federación venimos señalando desde hace tiempo. Y no se trata únicamente de hacerlo. Durante estos años hemos trabajado en diferentes instrumentos destinados a conocer mejor la situación y plantear soluciones: el Plan Director, diagnósticos, estudios de señalización y otras actuaciones orientadas a conocer la situación, mejorar el Camino y reforzar su capacidad de atracción.
La pregunta inevitable es: ¿Dónde están los peregrinos que han aumentado en Santiago mientras disminuyen en Castilla y León? Y la respuesta es tan sencilla como contundente: en otro país, Portugal.
España pierde peso porcentual dentro del conjunto de peregrinos que llegan a Santiago y, a este ritmo, va a perder también la posición que históricamente ha ocupado como principal territorio de peregrinación jacobea. Y los datos permiten extraer una conclusión que debería hacernos reflexionar: el crecimiento de otros caminos españoles no está compensando la pérdida de peso del Camino Francés.
Las cifras, una vez más, son tozudas. La pérdida porcentual del Camino Francés en esta década la ha absorbido, prácticamente en su totalidad, los caminos portugueses.
Debemos tener claro un hecho: los peregrinos que pierde el Camino Francés no van al resto de caminos españoles. Ni mucho menos a los cada vez más y más numerosos, de manera descabellada de Castilla y León. El resto de caminos españoles en esta década han pasado del 18,31% al 18,55% y los “otros” caminos de Castilla y León ni siquiera aparecen, en la mayoría de los casos, en las estadísticas de la Oficina.
Lo confuso del encuentro del Día del Turismo de Castilla y León, realizado, no lo olvidemos, alrededor de un lema sobre el Camino de Santiago, es la aparente bruma mental con la que lo han planteado desde las instituciones y organizaciones turísticas. Frente a la situación real, la autocomplacencia; frente al estudio y los datos, el desconocimiento: frente a la preparación del Año Santo, ninguna idea excepto el lema.
Como contrapunto, pudimos escuchar algunas pinceladas aportadas por los representantes del Camino Francés, que pusieron sobre la mesa parte de esta realidad. Sin embargo, nadie pareció recogerlas ni afrontar con el necesario realismo la situación que plantean los datos.
Como ejemplo de mirar hacia otro lado, un hecho curioso. Al hecho de que en la época estival vengan menos peregrinos solemos achacarlo al calor. Lo cierto es que mientras este verano en el Camino Francés apenas hemos crecido el 0,8%, el Camino de la Costa portugués, con iguales temperaturas o más altas, lo ha hecho el 30%.
Bueno es que lo sepan las autoridades, pero también todos aquellos que, de una manera u otra, viven del Camino de Santiago: si desparecen los peregrinos, desparecerán los caminantes y viajeros y con ellos la economía que proporcionan.
No escondamos la cabeza. Hace falta arrojo y valentía para reconocer la situación y afrontarla con realismo. En ese camino, las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, como siempre, estaremos ahí: leales, comprometidas y dispuestas a aportar nuestra experiencia y nuestro trabajo.
Efectivamente: “PONTE EN MARCHA”, pero de verdad y desde la verdad.
Miguel Pérez // Presidente de Camino Francés Federación.