Llega la Navidad y con ella las reuniones familiares y de amigos, los turrones, la lotería, los regalos y la decoración de estas fechas… Unos son de árbol de Navidad, otros de Belenes, algunos combinan ambos pero en los últimos años en nuestra región y en otras latitudes está imponiéndose el ramo leonés. ¿De qué estamos hablando? Pues de una costumbre ancestral que se ha recuperado, afortunadamente, en los últimos años.
El ramo leonés es una estructura de madera muy a menudo de forma triangular pero no es la única forma, en la que se colocan 12 velas, como los meses del año, y de cuya estructura cuelgan distintos adornos que vienen a simbolizar ofrendas: lazos, hilos de lana, bordados, frutas, rosquillas… Pero, ¿cuál es el origen de este singular adorno?
Pues como muchas otras celebraciones, tiene un origen pagano: parece remontarse a épocas precristianas en las que el ramo (entonces una rama de árbol) tenía un carácter votivo como culto a la fertilidad y símbolo de los solsticios, tanto de verano como de invierno. Muy posiblemente este símbolo pagano se cristianiza a través de las pastoradas, pequeños autos de Navidad que se celebraban en los atrios de las iglesias y que abarcaban las provincias de León, Zamora y Orense. También se ha documentado esta costumbre en zonas de Palencia, Asturias y Cantabria.
La tradición evolucionó del ramo natural a la estructura de madera utilizada en la actualidad, probablemente por influencia del tenebrario, un candelabro de forma triangular con velas que se utilizaba en los templos en Semana Santa. Más tarde, los ramos empezaron a colocarse dentro de los hogares, de un modo similar al árbol de navidad o al Belén. La costumbre se ha ido recuperando en los últimos años y es cada vez más habitual ver estos ramos en lugares públicos, comercios, viviendas etc., cuando se acercan las fechas navideñas.
No solo son triangulares
El ramo consiste en un armazón de madera de forma triangular, semicircular o cuadrada, en el que se colocan 12 velas simbolizando los meses del año y el renacer de la vida representado por el aumento de las horas de luz que tiene lugar a partir del solsticio de invierno. El triangular es hoy la forma más extendida, pero los hay con forma romboide, de cubo, de triángulo invertido, de pavo real… Del armazón se cuelgan diferentes elementos, ofrendas, como pueden ser lazos, hilos de lana, puntillas, bordados, rosquillas y frutas. Este armazón se apoya en una vara de madera colocada verticalmente sobre una peana que sirve de soporte. Al pie del ramo suele haber una cesta con alimentos, comúnmente castañas y nueces.
Y aunque lo más utilizado en las iglesias era un ramo con patas y con una altura que permitiese encender las velas estando de pie, ahora se pueden encontrar todo tipo de tamaños, desde miniaturas hasta similares a un candelabro para poner en la mesa. También, hay otros mucho mayores para llevar en procesión o como elemento decorativos de la Navidad en las plazas. Por ejemplo, en 2024 el Ayuntamiento de Astorga recuperó este elemento tan nuestro y colocó en sus decoraciones navideñas el ramo leonés de mayor envergadura de la provincia. En estas Navidades 2025 el ramo leonés también estará presente en los ornamentos de la ciudad.
La costumbre tradicional del ramo incluía, además de su colocación, la composición de canciones de temática religiosa y una misa en la que se encendían las velas y se entregaba el ramo al sacerdote quien lo bendecía y lo colocaba junto al altar. Hay que decir que existen otros ritos parecidos en Sicilia, Calabria y Cerdeña.
Para más información en la materia, el Instituto de Investigación y Estudios Leoneses “González de Lama” publicó “El Ramo Leonés. Introducción y Antología de textos”, de los profesores Jorge de Juan y José Luis Díez Pascual.