El primer pilar, a implementar entre 2023 y 2024 es el Primer Anuncio, para transmitir la buena noticia de Jesucristo. En este apartado, se plantea, por ejemplo, la creación de ámbitos de encuentro con no creyentes, aprovechar el Patrimonio para anunciar el Evangelio o empezar a formar a voluntarios.
El segundo eje gira en torno al acompañamiento. Se plantea su desarrollo entre el 2024 y 2025 y se implementará con acciones concretas como crear equipos de acogida en las Upas, ampliar el horario de apertura de los templos y constituir centros de escucha y equipo de visitadores a ancianos o personas enfermas.
El tercer bloque se basa en la formación “para madurar la fe” y se plantean cuestiones como impulsar la Escuela Diocesana de Evangelización, la formación para dar respuesta a la situación social actual, o crear un observatorio de la realidad social para proponer soluciones. Un eje que se implementará entre 2025 y 2026.
El último, a desarrollar entre el 26 y el 2027, se relaciona con el testimonio de la fe con la creación de un grupo de reflexión en la vida política, la constitución de una semana social y el apoyo a obras caritativas.
El año 2028 será para plantear las conclusiones.