La Plaza Mayor de Astorga ha sido el escenario elegido por las Cáritas de Castilla y León para visibilizar el trabajo de la caridad a través de un círculo del silencio para concienciar sobre la problemática de muchas familias. Un ejercicio para la reflexión y para parar un momento y conocer la labor de muchas personas.

Además, el delegado de Pastoral Social y Caritativa, Francisco Turrado, ha leído un manifiesto donde se ha recordado que más de 420.000 personas en nuestra comunidad viven en riesgo de exclusión. Se ha puesto el foco en los principales problemas como el acceso al empleo juvenil, la inflación o el poder acceder a una vivienda digna.

Compartimos el manifiesto íntegro:

Durante los días 17 y 18 de octubre de 2022, agentes de las 11 Cáritas Diocesanas que componen la Cáritas Autonómica de Castilla y León nos reunimos en la ciudad de Astorga. Bajo el lema “Diálogo con el mundo” hemos puesto en relación la realidad de nuestra comunidad autónoma y la realidad social general, con los retos que ésta nos lanza: a Cáritas, a las administraciones y a la sociedad en general. Nuestro informe FOESSA revela que, en Castilla y León, las tasas de exclusión social se han ampliado hasta el 18%, lo que supone un total de 426.000 personas. En nuestra región, muchas personas y familias que arrastraban los efectos de la Gran Recesión (pre-covid) fueron impactados por el golpe de la crisis asociada a la pandemia con consecuencias sociales y económicas devastadoras para las personas más vulnerables: las personas mayores solas, los jóvenes, las familias monoparentales, las personas con empleos precarios.

Los problemas más graves están relacionados con el empleo precario, el acceso a la vivienda, la soledad, la salud mental y la brecha digital. En la actualidad, se ha sumado una nueva crisis, derivada principalmente de la guerra en Ucrania que, de nuevo, trae consigo graves repercusiones en los niveles de precariedad de las familias y una gran inestabilidad mundial. Como consecuencia de esta nueva crisis, el conjunto de la sociedad se ve afectada por el encarecimiento del coste de la vida. La inflación siguió creciendo, alcanzando en España, en el mes de junio pasado, máximos no vistos en los últimos 37 años y llegando al 10,2%. Desde la perspectiva de derechos, a nivel mundial, esta situación es aún más alarmante; vemos como los derechos universales de las personas están sufriendo un gran retroceso en países en los que, hasta ahora, estaban más o menos garantizados; valores que se daban por hecho, ya no lo son tanto.

Millones de personas han tenido que dejar sus países debido a violaciones de derechos humanos relacionadas con conflictos y violencia, con desigualdades, y con el cambio climático y la degradación ambiental. Según el ACNUR, a mediados del año pasado había 26,6 millones de personas refugiadas y 4,4 millones de solicitantes de asilo en todo el mundo. El deterioro que sufre nuestro planeta es cada vez más evidente y preocupante. En este diálogo con el mundo también se alumbran signos de esperanza y cambio como lo ponen de manifiesto la experiencia de cooperación fraterna compartida y el cada vez mayor número de experiencias de participación que se dan al interno de Cáritas. Asumimos los retos que la realidad nos lanza, nos comprometemos con ellos y exigimos que sean tenidos en cuenta por las distintas instancias públicas y privadas para hacer de la nuestra una sociedad con futuro.

Soñamos así, con una fraternidad abierta y universal y reivindicamos para hacerla posible:
1. HACER del amor un faro que se convierta en referente para alumbrar horizontes de esperanza, de oportunidades y de vida nueva, capaces de emerger en medio del dolor y la tristeza.
2. TRABAJAR por el respeto a la dignidad de cada una de las personas, la lucha por la defensa y el reconocimiento de sus derechos y en especial, los de las personas más frágiles y vulnerables;
3. ASUMIR el compromiso con la Creación y nuestra casa común, su cuidado y preservación, apostando por la ecología integral como nuevo paradigma del desarrollo social y económico.
4. IMPULSAR el fomento de una sociedad centrada en la protección y el cuidado de la fragilidad humana; una sociedad generadora de espacios de encuentro y solidaridad en medio de un mundo de desencuentros y rupturas.
5. Al interno de nuestra iglesia, FORTALECER la comunidad cristina como signo e instrumento de la fraternidad universal.

DESDE NUESTRO DIÁLOGO CON EL MUNDO, SOMOS LO QUE DAMOS. Ciudad de Astorga 18 de octubre de 2022