La delegada territorial de la Junta en León, Ester Muñoz, junto con la jefa del Servicio Territorial de Cultura y Turismo, Amelia Biaín, ha formalizado esta mañana el acta de fin de la obra de restauración del retablo de la Ermita de San José en Requejo de Cepeda. La dirección General de Patrimonio, a través de fondos desconcentrados en la Delegación Territorial, ha financiado íntegramente estos trabajos desarrollados a lo largo de los últimos seis meses con un importe total de 35.365 euros.

El retablo en el que se ha intervenido presenta en la cabecera un banco de piedra, coincidiendo con la línea del altar, que servía de apoyo a un singular retablo de piedra, único en la provincia con estas características y que ha sido montado de nuevo piedra a piedra.

Se presume por la tipología y por las huellas de las características estéticas de los restos existentes que el retablo de la ermita es de época barroca. Consta de un sólo cuerpo, ático con sotabanco y tres calles. Las calles se enmarcan con columnas de fuste decorado con estrías y decoraciones geométricas, desconociéndose el estilo de las columnas por no disponer de capiteles, prácticamente todas desaparecidas salvo una, de la misma forma que otras muchas piezas decoradas con talla en bajo relieve.

El retablo tiene unas dimensiones máximas aproximadas de 400×470 cm, realizado en piedra arenisca y pizarra. Esta estructura se puede intuir en los croquis-esquema realizados por el restaurador José Luis Casanova en 2006 a instancias del Obispado de Astorga y requerimiento de los vecinos de la localidad, que pretendían su restauración y recuperación.

Esta intervención se completará con otra obra proyectada por el Ayuntamiento para colocar en la parte superior del retablo más piezas de piedra que actualmente están albergadas en la misma ermita. El edificio ha sido cedido por el obispado de Astorga al Consistorio de Villagatón-Brañuelas, que lo destinará a usos culturales.

La Ermita de San José
La Ermita de San José, en Requejo, es un edificio religioso situado en la parte alta del pueblo. Se trata de un templo de trazas clasicistas, levantado entre los siglos VXII y XVIII, del que Pascual Madoz relata en su diccionario de mediados del siglo XIX que es “una ermita de buena arquitectura”. Según informaciones aportadas por el Ayuntamiento, la ermita fue construida en 1739, con la iniciativa de tres sacerdotes naturales de Requejo, que fundaron una capellanía.

La construcción es de pequeñas dimensiones, con planta de cruz latina de brazos cortos y una sola nave de anchura igual a la de la cabecera. Está realizada con mampostería de cuarcita, empleándose piedra pizarrosa más escuadrada en los refuerzos de las esquinas y en las cuatro pilastras del crucero, que sostienen una cúpula también de mampostería. En la cabecera presenta un banco de piedra, coincidiendo con la línea del altar, que servía de apoyo a un singular retablo de piedra. La puerta de ingreso cuenta con un arco de medio punto que se abre en el muro sur.