- Las calles han mantenido público durante los días centrales y han encadenado algunos de los momentos más reconocibles del calendario
El buen tiempo ha acompañado de principio a fin la Semana Santa de Astorga y ha permitido que las procesiones se sucedan sin interrupciones desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección. Las calles han mantenido presencia constante de vecinos y visitantes en una edición que ha dejado una secuencia continua de escenas reconocibles.
La primera de ellas llega cada año a caballo. El pregonero del Bendito Cristo de los Afligidos recorre el casco histórico para anunciar el Viernes Santo y abre así los días centrales de la celebración.
A partir de ahí, el ritmo no se detiene. El viernes por la mañana, la procesión del Bendito Cristo de los Afligidos avanza desde San Andrés hacia la catedral. En la subida del Postigo, la marcha se rompe por unos minutos: la familia Jiménez entona una saeta y el silencio se impone en la calle.
La comitiva alcanza el atrio de la catedral, donde se celebra el Sermón de las Siete Palabras. El canónigo Avelino de Luis Ferreras centra su intervención en el perdón y la reflexión personal y recuerda que “el perdón no es debilidad, sino grandeza de alma”.
La jornada continúa por la tarde en la plaza Eduardo de Castro con el Desenclavo, otro de los actos que forman parte del núcleo del Viernes Santo en la ciudad.
El domingo cambia el tono. La procesión del Resucitado recorre las calles con los cofrades a rostro descubierto antes de la eucaristía pascual en la catedral. A la salida, el atrio acoge el Encuentro con la Virgen del Amor Hermoso, uno de los momentos finales de la Semana Santa.
La secuencia se cierra en la capilla de la Vera Cruz con el reparto del huevo de Pascua a los niños, una imagen que se repite cada año y que pone el punto final a estos días.
Astorga deja así una Semana Santa marcada por la continuidad de los actos y por una cadena de escenas que se enlazan sin interrupción, del pregón a caballo al Encuentro final.