El alcalde de Luego de Somoza, Luis Martínez Rodríguez, nos envía este escrito coincidiendo con el décimo aniversario del «incendio de Castrocontrigo».

Hoy se cumplen diez años del comienzo del “Incendio de Castrocontrigo”. Incendio que calcinó cerca de 12 000 ha y que afectó de manera importante a Tabuyo del Monte, uno de los pueblos que conforman nuestro municipio.

El incendio dejó cuantiosas pérdidas materiales, pero afortunadamente, no hubo que lamentar ninguna pérdida humana como sí ha ocurrido en los recientes incendios de la vecina provincia de Zamora. Sin embargo, se puede asegurar que ha supuesto un lastre para el desarrollo económico y social de la zona.

Desde nuestro grupo municipal nos hubiera encantado que nuestra experiencia hubiera servido para aprender y evitar que se hubieran producido siniestros que igualaran o superasen en gravedad al que sufrimos, pero no ha sido así. Desde la Junta de Castilla y León:

·       Se ha mantenido la filosofía del ahorro en el servicio de extinción de incendios. Se llega incluso al punto de alardear de ser la comunidad autónoma que menos gasta en el servicio de extinción de incendios en el país. En consecuencia, las condiciones de trabajo precarias son las señas de identidad del sector a nivel autonómico. Probablemente lo único que se mantenga, o incluso haya aumentado, sea el número de aeronaves, para poder sacar pecho de cara a la opinión pública. Lo que no cuentan es que cada vez transportan menos bomberos forestales en su interior.

·       Se desmantelan los servicios públicos de las zonas rurales incrementando la, ya muy grave, situación demográfica de las mismas. La relación entre despoblación y el incremento de las consecuencias negativas de los incendios, por tamaño e intensidad, es un hecho que defienden una inmensa mayoría de expertos. En lugar de escuchar a esos expertos, la Junta de Castilla y León decide “ahorrar” suprimiendo servicios como el sanitario, el transporte o el educativo en cuanto se le presenta la ocasión.

·       Se invierte el mínimo posible en gestión forestal y se mantienen un gran número de masas forestales sin planes de ordenación, sin inventariar, sin tratamientos selvícolas, sin planes de prevención de incendios, … Todo ello porque la plantilla técnica actual es incapaz de asumir todo ese trabajo y la Junta de Castilla y León considera un gasto excesivo incrementar esa plantilla. Del mismo modo consideran un despilfarro cubrir las vacantes de Agentes Medioambientales, que son las personas encargadas de supervisar y dirigir todas las actividades forestales, incluidas las relacionadas con los incendios.

·       Se hacen los despistados con el problema del cambio climático cuando no lo niegan directamente. No tienen en cuenta sus consecuencias en su política forestal, ni en la de ordenación territorial, ni energética. En consecuencia, no parecen haber invertido, ya sabemos lo importante que es el “ahorro”, en adaptar esas políticas a las nuevas circunstancias y las consecuencias las pagaremos todos.

Pero como dice el refranero tradicional, “lo barato sale caro”, y la cuenta a largo plazo de todos esos “ahorros” de la Junta de Castilla y León la sufrimos en carne propia hace diez años y, como hemos visto este verano, va aumentando y la pagamos entre tod@s.

Desde este grupo municipal solo esperamos que las últimas experiencias de este verano sí hayan servido para aprender. Que tomemos nota como sociedad de lo que ha pasado y pongamos todos los medios para que no se repita o llegue, incluso, a empeorar. Desde aquí lucharemos por ello.