• D. Jesús Sanz Montes sitúa ese cambio en una sociedad “más secularizada” durante la misa crismal del Miércoles Santo en la catedral

La catedral de Astorga ha reunido este Miércoles Santo a buena parte del clero en una de las celebraciones centrales de la Semana Santa. En ese escenario, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha puesto el foco en los cambios sociales y religiosos actuales.

“En el corazón de no pocas personas, especialmente de los jóvenes, se abre hoy una inquietud nueva”, ha afirmado durante la homilía. El prelado ha interpretado esa tendencia como un “despertar religioso” que surge, según ha explicado, en un contexto en el que “la absolutización del bienestar no ha traído la felicidad esperada” y donde “el progreso material por sí solo no ha logrado colmar el deseo profundo del corazón humano”.

Sanz Montes ha denunciado el “ataque a la vida del no nacido” y ha cuestionado la eutanasia, que, según sus palabras, sustituye “los cuidados paliativos, el amor y la esperanza” por “una muerte barata”. También ha advertido de la “destrucción de la familia como núcleo central” de la sociedad.

El arzobispo ha enmarcado estas ideas en un contexto más amplio que ha definido por “guerras que nos asolan” y una “banalización de la verdad”. En ese escenario, ha señalado que la fe puede quedar “instrumentalizada, banalizada o relegada al ámbito de lo irrelevante”.

La celebración ha incluido la consagración de los óleos que se utilizarán en los sacramentos a lo largo del año, catecúmenos, enfermos y crisma, así como la renovación de las promesas sacerdotales. En ese momento, Sanz Montes ha recordado el sentido del ministerio: “No somos activistas sociales ni políticos, somos sacerdotes en Jesús”.

La misa crismal, que se celebra cada Miércoles Santo, reúne a la diócesis en torno a uno de los ritos más significativos del calendario litúrgico y marca el inicio de los días centrales de la Semana Santa.