El Atlético Astorga está a un paso de hacer historia tras imponerse este domingo por 1-0 al Palencia en La Eragudina, en una tarde cargada de emoción, fútbol y esperanza. El conjunto maragato firmó una trabajada victoria que, unida al empate del Tordesillas, lo convierte en virtual campeón de liga y le asegura el billete a la Segunda RFEF a falta de que el Tordesillas, que aún le queda un encuentro, gane por más de doce goles al siguiente oponente.

La primera parte fue de claro dominio local. Tras unos primeros compases más igualados, el Astorga se adueñó del juego y generó las mejores ocasiones, especialmente a balón parado y en segundas jugadas. Destacaron una falta botada por Chris Bueno que rozó el larguero y una espectacular tijera de Manso en el 41 que pudo abrir el marcador. Pese a los intentos, el gol no llegó antes del descanso, aunque la sensación era de que estaba cerca.

Tras el paso por vestuarios, los de Lago salieron con más intensidad y el premio llegó en el minuto 60: centro preciso de Riveiro y cabezazo letal de Carlos Más, que desató la locura en la grada. El Palencia, combativo durante todo el encuentro, trató de reaccionar sin éxito. A medida que pasaban los minutos, el Astorga se replegó con orden y defendió con firmeza su ventaja.

El encuentro se puso tenso en el tramo final que dejó una amarilla para Carlos Más. Lago movió el banquillo dando entrada a Aleixo, David, Manu Martín y Pablo Calvete, buscando piernas frescas para afrontar los últimos minutos. El Astorga defendió con orden ante los intentos desesperados del Palencia por empatar, y aunque los visitantes lo intentaron hasta el final, el marcador no se movió.

Con el pitido final, La Eragudina se mantuvo en vilo pendiente del otro gran foco de atención: el Tordesillas seguía empatando y aún estaba en el tiempo añadido. Cuando finalmente se confirmó su empate, la grada y el banquillo explotaron de alegría. El Astorga se convierte así en virtual campeón de liga, con 75 puntos frente a los 72 de su perseguidor, que aún debe disputar un último partido. Para arrebatarle el título, el Tordesillas necesitaría ganar al Santa Marta de Tormes por una diferencia de 12 goles, una gesta prácticamente imposible.

La emoción se apoderó de jugadores, cuerpo técnico y afición. Lágrimas, abrazos y cánticos llenaron el estadio en una celebración contenida pero merecida. El Astorga cierra así una temporada brillante, culminando un camino de constancia, esfuerzo y buen fútbol, con el ascenso directo a Segunda RFEF al alcance de la mano.