“Ayer en España fueron beatificados Octavia, María Pilar y Olga. Estas tres mujeres laicas, valientes, a imitación del Buen Samaritano se dedicaron a curar las heridas de guerra sin abandonarlas en los momentos de peligros, se han arriesgado y fueron asesinadas por odio a la fe. Rogamos al Señor por su testimonio evangélico. Un aplauso a las nuevas beatas” recordó el Santo Padre este domingo 30 de mayo durante el rezó de la oración mariana del Ángelus desde la plaza de San Pedro en el marco de la fiesta de la Santísima Trinidad.

Asimismo, el papa Francisco puntualizó que este misterio de la Trinidad nos fue desvelado por el mismo Jesús: “Él nos hizo conocer el rostro de Dios como Padre misericordioso; se presentó a sí mismo, verdadero hombre, como Hijo de Dios y Palabra del Padre; habló del Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo, Espíritu de la Verdad, Espíritu Paráclito, es decir, nuestro Consolador y Abogado”. Y cuando se apareció a los apóstoles después de la Resurrección -continuó el Papa – Jesús los mandó a evangelizar “a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28,19):

“Por eso, la misión de la Iglesia y, en ella, la de todos nosotros, discípulos de Cristo, es hacer que cada hombre y cada mujer puedan sumergirse en el amor de Dios y recibir así la salvación, la vida eterna”.