El Aula Magna del Seminario de Astorga “ha pasado por el quirófano”. En concreto, por las manos del ebanista Enrique Morán, después de que la bancada derecha cediera y se viniera abajo hace ya algún tiempo. En 2019 comenzó la rehabilitación de la sillería, bancada y balaustre de esta sala que se ha extendido durante 15 meses.

Un arduo trabajo para devolver al Aula Magna su esplendor y garantizar su futuro. Este espacio que data de 1864, como ha explicado el responsable del archivo diocesano, Miguel Ángel González, ha sido punto clave en la vida del seminario a lo largo de las décadas. Presidida por una Inmaculada de Bayeu llegó incluso a hacer las veces de capilla.

Ahora, antes de la remodelación, la carcoma y los hongos habían podrido buena parte de la madera. Se han salvado todas las piezas posibles y otras muchas se han hecho de nuevo siguiendo el mismo estilo para que él Aula Magna mantenga el mismo aspecto, como ha explicado el ebanista Eduardo Morán que ha detallado todo el proceso.

El rector del Seminario, Enrique Martínez, y el obispo, Jesús Fernandez, han destacado la importancia de la cultura y la Fe. Es por eso que han abierto el aula Magna a la ciudadanía e instituciones académicas para que siga siendo un lugar de pensamiento y cultura.

De hecho esta reforma, costeada íntegramente por el obispado, se ha acometido por preservar el valor histórico y artístico del salón pero sobre todo pensando en el futuro “porque nos importa la cultura”, ha dicho Enrique Martínez.

El acto ha comenzado con la melodía del Gaudeamus Igitur, interpretado al violin por Marta Álvarez.