Luis Miguel Alonso Guadalupe, poeta, pintor, escritor y alma mater del Festival de Cine de Astorga ha fallecido este sábado, de madrugada, de forma inesperada, tras sufrir un infarto, a los 66 años de edad. D.E.P.

A pesar de la enfermedad, con la que convivió en los últimos años, nunca cesó en su labor creativa, y su última exposición en 2023 'Tiempo de luz' llenó de visitantes la Biblioteca Municipal. Ese mismo año, en diciembre, presentó su libro de poemas y acuarelas 'Teoría de los afectos'. Llegó a tiempo el bien merecido homenaje del ayuntamiento de Astorga a Luismi, el pasado mes de septiembre, en la última edición del Festival de Cine de Astorga, junto al Premio de Honor Emilio Gutiérrez Caba. Su última colaboración fue la donación de una acuarela a la campaña radiofónica de Cáritas en COPE hace poco más de un mes. Sus paseos por la muralla, su sonrisa, su amor por el arte, la radio y el cine, y su mente inquieta, quedarán siempre en nuestro recuerdo.

La capilla ardiente se abrirá mañana domingo, de 10 a 14 horas en el Tanatorio de la Funeraria La Moderna y el funeral, con cenizas, se celebrará el lunes 27 de enero, a las 12 horas, en la parroquia de San Bartolomé.

Recogemos aquí las palabras que le dedicó Miguel Cueña en el año 2015 (Ediciones la Crítica):

Poeta, narrador, pintor, radiofonista, fundador y director del Festival Nacional de Cine de Astorga, Luis Miguel Alonso Guadalupe era un artista “multidisciplinar”, si bien estaba convencido de que uno siempre cuenta la misma historia, unas veces desde la palabra o la plástica y otras desde la imagen en movimiento, a sabiendas de que “todo es parte de un intento de encontrarse con uno mismo, con los demás y con el entorno, tratando de escudriñarlo, de descubrir ese camino entre la selva diaria hasta la luz de la llanura de la serenidad de la auténtica sabiduría…

Todo se relaciona cuando de lo que se trata, es de encontrar la verdad”, aunque no resulte tarea fácil, sobre todo cuando uno abarca tantas disciplinas, como es su caso, “en un mundo en el que todo está etiquetado en departamentos estancos”. Por tanto, se autodefine como “polifacético pero monotemático en la búsqueda de lo auténtico”, marcado por el medio ambiente donde vive, que, “al igual que los deseos, las ilusiones en la vida o la formación continuada, marca a cualquier ser humano”. (Miguel Cueña, 2015).

Publicaciones:
El frío lo llena todo, 1995; Trazos del azar y la paciencia, 1999; Espacio blanco, la curva medida del tiempo, 2001; Pasos sobre tierra, bajo la imagen de un crepúsculo, 2005, Variaciones en las imágenes del tiempo (CSED, 2015) y 'Tres voces, tres mundos II' (2015).

Recibió en el año 2000, el segundo premio de las Justas poéticas de Dueñas, y en los años 2002 y 2004, segundo y primer premio de la Bienal Internacional de Poesía Eugenio de Nora respectivamente.