Claudia Escurza, estudiante de 4º curso de Grado en Economía, y con una beca RALBAR de ULE y Fundación Banco Sabadell, realiza un proyecto para poner en valor el rico patrimonio cultural de la localidad a través de tecnología 3D.  

Ofrecer una forma de ocio y aprendizaje diferente a los habitantes de la localidad y fomentar el turismo rural han sido dos de los principales retos que se marcó Claudia Escurza González, estudiante de 4º curso de Grado en Economía, a la hora de elaborar una propuesta que sirviera de dinamizador del entorno rural. Su proyecto ‘Catalogación y puesta en valor del patrimonio histórico-artístico de Palacios de la Valduerna’, presentado a la convocatoria de becas RALBAR, impulsadas por la Universidad de León y Fundación Banco Sabadell, ofrece un registro del patrimonio cultural de la zona, mediante el escaneo y digitalización 3D de alta definición que permite al espectador una imagen digital del monumento de alta calidad y precisión.

La propuesta que presentó a RALBAR por la que fue seleccionada junto a otros once estudiantes de entre 24 proyectos presentados, trata de ensalzar el patrimonio de Palacios de la Valduerna “creando un paseo virtual de sus monumentos más ilustres para que lo puedan disfrutar tanto la gente del pueblo como el resto de las personas, pues la idea es insertarlo en la página web de la Asociación Cultural ‘El Embrujo de la Valduerna’. A su vez, también pretendo mostrar a la población el funcionamiento de este tipo de tecnologías, lo que supone una forma de ocio y aprendizaje para los habitantes”.

El proyecto tiene como objetivo registrar el patrimonio cultural de Palacios de la Valduerna, concretamente el castillo, la iglesia y ermita (sin haber podido obtener datos lo suficientemente nítidos del puente romano), para poder de esta forma darle difusión a través de las páginas web de la Asociación Cultural ‘El Embrujo de la Valduerna’. Para ello ha llevado a cabo el escaneado del patrimonio pétreo con un escáner 3D de alta resolución, para poder posteriormente realizar los ensalzados de las figuras y así catalogarlas, las cuales se incorporarán a la página web junto con contenido histórico para despertar el potencial turístico que tiene la zona.

Tras un exhaustivo trabajo de campo, Claudia Escurza ha presentado esta semana una muestra de la labor recabada sobre el patrimonio artístico de la zona, en la Panerica, la sala de exposiciones de Palacios de la Valduerna. Este momento era, precisamente, uno de los que “más ilusión me hace, por el contacto con el público”, explica esta joven universitaria, al tiempo que agradece el apoyo “brindado por la asociación, por su disposición y toda la formación a nivel histórico-cultural que están ofreciéndome, solo esto ya hace que merezca la pena desarrollar el proyecto”.

Confirma que la experiencia de la beca RALBAR está siendo “realmente grata y enriquecedora por el aprendizaje del que estoy disfrutando, así como la oportunidad que me ha dado el Programa de desarrollar mis habilidades de comunicación”. Una excelente oportunidad de aprendizaje a la que únicamente le pone un ‘pero’, por una cuestión técnica del propio proyecto, “pues nos encontramos con problemas en el tratamiento de datos de un Bien de Interés Cultural como lo es el puente romano, ya que al estar rodeado de maleza no se puede incluir dentro del paseo virtual”, explica Claudia Escurza quien se presentó al programa RALBAR “no solo por las ganas de hacer algo para fomentar la cultura y la historia de un pueblo con tanto que contar, sino también el impulso del Área de Expresión Gráfica en la Ingeniería y del Área de Física Aplicada que han facilitado que esto sea posible”.

Además de poner en valor el patrimonio de Palacios de la Valduerna, la catalogación realizada por esta joven estudiante entronca con dos de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la meta 11.4 sobre ‘Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo’, “en este caso, el patrimonio pétreo más cercano a nosotros”; y la 11.a ‘Apoyar los vínculos económicos, sociales y ambientales positivos entre las zonas urbanas, periurbanas y rurales fortaleciendo la planificación del desarrollo nacional y regional’, impulsando el turismo sostenible y permitiendo el acceso desde las urbes al conocimiento de la historia y la cultura de las comunidades que les rodean, fomentando los vínculos con las zonas rurales.