Cerca de 80 sacerdotes y un grupo de personas consagradas y fieles laicos, -también de la UPA de A Rua, que han querido devolver la visita al obispo-, han participado esta mañana de Miércoles Santo, en la Catedral de Astorga, en la Misa Crismal, llamada así porque en ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.

Un día en el que todos juntos han celebrado, tal y como recuerda el prelado asturicense "con gozo y gratitud el don del sacerdocio con el que el Señor nos ha bendecido. Presbíteros, consagrados y laicos, reunidos en torno a su obispo, miembros de una Iglesia sinodal, tendremos la oportunidad de celebrar la fiesta de la comunión, en el momento en que ésta alcanza su expresión más sublime: la Eucaristía".

El Obispo, Jesús Fernández, también ha destacado que “existe una crisis de vocaciones” y ha animado a los sacerdotes a estar al lado de los fieles, a desterrar la tristeza y apatía y compartir la comunión como iglesia sinodal.