- El administrador diocesano, Javier Gay, destaca su papel como “punto de referencia fundamental” en la vida de Jesús y como intercesor en las dificultades actuales
La catedral de Astorga ha celebrado este jueves 19 de marzo la festividad de San José, coincidiendo con el día del padre, en una eucaristía marcada por el tono festivo dentro del tiempo de Cuaresma y centrada en la figura del padre de Jesús como modelo de vida cristiana.
Durante la homilía, el administrador diocesano, Javier Gay, ha subrayado el significado de esta jornada, en la que “la Iglesia se viste de blanco y de gozo” para recordar a quien “hizo las veces de padre de Jesús, le enseñó tantas cosas y cuidó de la Virgen María”.
Gay ha incidido en la importancia de San José en la vida de Cristo, más allá del matiz teológico sobre su paternidad: “El Evangelio no tiene problema en presentarlo como el padre de Jesús”, ha señalado, destacando que fue su “punto de referencia principal en todo lo humano”, desde la infancia hasta su crecimiento.
El administrador diocesano ha estructurado su reflexión en torno a tres ideas. En primer lugar, ha presentado a San José como ejemplo de fe: “En cada paso de su vida le tocó aprender a vivir confiando en Dios”, desde el nacimiento en Belén hasta la huida a Egipto o el regreso a Nazaret.
En segundo lugar, ha destacado su vida de servicio, una figura que “casi pasa desapercibida” porque está “continuamente pendiente de María y del niño”, sin protagonismo propio. “Sabe vivir no pensando en sí, sino en el otro”, ha añadido.
Por último, ha señalado su papel como intercesor, una devoción arraigada en la tradición cristiana: “Podemos acudir a él para pedir ayuda en nuestras necesidades”, ha explicado, recordando que se le reza especialmente en dificultades económicas, de vivienda o migración.
La celebración ha concluido con una referencia a los padres en su día, encomendándolos a la figura de San José y agradeciendo su papel, en una jornada que, como ha señalado Gay, “interrumpe la Cuaresma para vestirse de alegría”.