Este jueves, el Centro de Día de la Asociación de Familiares y Enfermos de Alzheimer de Astorga y Comarca ha vuelto a llenarse de ritmo, emoción y vida gracias a una nueva sesión de musicoterapia. Una iniciativa que, por cuarto año consecutivo, acerca la música como herramienta terapéutica a las personas que conviven con el Alzheimer, dentro de un proyecto impulsado por la Federación de Alzheimer de Castilla y León (AFACAYLE) a través de la Junta de Castilla y León.

La sesión ha estado a cargo de Nacho Prada Echevarrieta, musicoterapeuta y músico vallisoletano, acompañado por Laura Pérez, también musicoterapeuta. Juntos han ofrecido dos sesiones diferenciadas para adaptarse al estado cognitivo de cada grupo de usuarios del centro: uno con deterioro leve y otro con deterioro más avanzado.

Desde los primeros acordes, la transformación ha sido visible. Los usuarios, que al principio estaban en silencio, con gesto apagado, han ido despertando poco a poco con las canciones. Nacho y Laura han comenzado la sesión presentándose a través del canto, diciendo los nombres de cada uno de los asistentes, logrando una conexión inmediata. A continuación, han entonado el clásico “Cielito lindo”, que muchos han cantado de memoria, acompañados de palmas y sonrisas. Luego, con acordeón y guitarra en mano, han interpretado un pasodoble que ha provocado que varias personas se levantaran a bailar. La Asociación se ha llenado de alegría, movimiento y emoción.

Además, Nacho Prada ha pasado por los micrófonos de Cope Astorga, donde nos ha hablado de su trayectoria, de su forma de entender la musicoterapia, de su trabajo con personas con Alzheimer y otras enfermedades, y del poder transformador de la música: “hay casos puntuales en los que personas que no reaccionan de repente cantan o dan palmas, en una ocasión una mujer que sólo decía 'ay!ay!' acabó cantando 'cielito lindo'”. Puedes escuchar la entrevista completa hoy en la programación local o en formato podcast en la web de COPE Astorga.

“Lo ideal sería poder hacer esto más veces al año”, ha explicado Prada, “o incluso formar a los trabajadores para que puedan aplicar técnicas de musicoterapia en el día a día”. Porque lo vivido hoy no ha sido solo una actividad, sino una experiencia transformadora, donde la música ha logrado lo que a veces las palabras no alcanzan.