Los regantes de la Cuenca del Duero contemplan con cierto desánimo y resignación como el tiempo pasa y la modernización de sus regadíos se sigue ralentizando. Atrás quedan duras campañas para convencer a los partícipes en sus respectivas Asambleas de la necesidad de esta revolución por los beneficios que supone esta transformación esencial de sus infraestructuras de riego, tanto a nivel medioambiental como en la mejora de su calidad de vida. También quedan atrás interminables negociaciones con las Entidades bancarias para conseguir los fondos que deben aportar las Comunidades para cumplir con las exigencias del esquema financiero propuesto por la Administración. Sin embargo, el desánimo empieza a hacer mella en los regantes, que ven cada vez más lejos que les llegue el turno de ejecución de las ansiadas obras.

Hasta ahora, dentro del ámbito de actuación de Ferduero se han modernizado unas 120.000 has, pero quedan otras tantas sin modernizar, si sumamos a las ya aprobadas, las que son susceptibles de aprobar en un futuro próximo. Al ritmo de inversión de los últimos tiempos, necesitaremos muchos años para ver culminadas todas las obras previstas.

En el momento presente tenemos tres frentes de actuación:

1º.- Obras encomendadas por el Consejo de Ministros en diciembre de 2019, cuyos convenios fueron firmados hace más de un año. Tendrían que estar ejecutadas antes del 31 de diciembre de 2023, pero los proyectos siguen paralizados por trámites ambientales dependientes del Ministerio para la Transición Ecológica y en algunos casos han sufrido frenazos importantes por informes emitidos por la Confederación Hidrográfica del Duero, con el consiguiente riesgo de pérdida de Fondos Europeos ya asignados si dichas obras no se finalizan en los plazos previstos. Estaríamos hablando de tres obras en León (Canal Alto de Villares, Canal de Velilla y Presa de la Tierra), una en Zamora (un sector del Canal de San José) y otra en Palencia (completar un sector del Canal del Pisuerga). Sería lamentable que con el estancamiento que ya está sufriendo este proceso, se pudieran perder ayudas ya aprobadas a la hora de ejecutar obras con presupuestos previamente comprometidos.

2º.- Obras incluidas en los Presupuestos Generales del Ejercicio 2021. Se están retrasando los trámites administrativos para ponerlas en marcha y a día de hoy aún no ha sido aprobada su encomienda por el Consejo de Ministros, paso previo a su publicación en el BOP y a la firma de los respectivos convenios necesarios para poder empezar a trabajar en los proyectos. Dentro de Castilla y León figuran en dichos Presupuestos una obra en León (1 sector del Canal de Villadangos), 3 obras en Palencia (resto de sectores del Canal del Pisuerga, las Fase 1 de la CR de Vegas de Saldaña-Carrión y Villamoronta y la CR del Canal de Palenzuela y Quintana del Puente) y 2 en Zamora-Valladolid (los sectores restantes del Canal de San José). Es necesario que se agilicen los trámites para que los propietarios y regantes de estas Comunidades vean que el trabajo realizado para sacar adelante la modernización no ha sido en vano.

3º.- Obras que se pueden incorporar al programa de fondos del Plan de Reconstrucción, Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea. Son muchas las modernizaciones pendientes y de conseguir un paquete de obras que se ajuste a este plan, junto con lo que se pueda ir avanzando con lo consignado en los Presupuestos Generales del Estado, podría darle un impulso decisivo a este proceso.

Estamos convencidos de que las modernizaciones que están a la espera cumplen claramente con los objetivos marcados por la Unión Europea: sostenibilidad, ahorro de agua, eficiencia energética, incorporar a los proyectos fuentes de energías renovables, tecnificación y disminución de la contaminación. Sin embargo, la postura del Ministerio de dar prioridad a las modernizaciones que utilicen aguas regeneradas y también no convencionales como las desaladas, puede que nos deje fuera de la lucha para incorporar un importante paquete de obras a estos fondos y que para nosotros se convierta en una oportunidad perdida. Otro de los inconvenientes es que sigue sin concretarse el procedimiento a seguir para la ejecución de este tipo de obras y también se desconoce cuál será el esquema financiero empleado para el pago de las mismas, aunque algunas informaciones apuntan que en lo que respecta a las obras encuadradas en la Comunidad Autónoma de Castilla y León puede ser peor al no poder participar la Consejería con el 26% en obra que aporta en la actualidad. De ser distinto, se podría generar un agravio comparativo con el resto de Comunidades.

No nos parece justo, porque los regantes de la Comunidad Autónoma de Castilla y León hemos hecho una apuesta importante por la modernización y en este caso se nos puede dejar de lado. Y volvemos a reiterar que tenemos muchas hectáreas a la espera pendientes de modernizar, con el visto bueno de nuestras Asambleas y la plena disposición de aportar los fondos que nos exige el Ministerio de Agricultura y la SEIASA.

En definitiva, lo que nos tememos, no solo es que podamos perder esta oportunidad única de acceder a una cantidad importante de fondos del Plan de Reconstrucción, Recuperación y Resiliencia, sino que tampoco tenemos la garantía de que en el tiempo de ejecución de dicho plan el estado siga apostando en sus presupuestos anuales por la ampliación de capital de SEIASA para poder acometer modernizaciones por el procedimiento ordinario. Si a esto le añadimos las trabas con las que nos estamos encontrando en los trámites administrativos y ambientales de los proyectos en marcha y que se pueden reproducir en los futuros, la situación no puede ser más desalentadora.

Hospital de Órbigo, 14 de junio de 2021
LA ASOCIACIÓN FERDUERO