• La estructura diseñada por la brigada municipal simbolizará una pirámide de problemas que se tapan unos a otros, en alusión a la vivienda, los incendios, la guerra o los apagones frente a polémicas locales sobredimensionadas

La Piñata de Astorga 2026 ya tiene forma y mensaje. La brigada municipal ultima estos días una estructura que evocará la polémica “escalera del Bastión” para convertirla en el eje satírico de la quema del domingo.

La pieza no será únicamente una reproducción simbólica de la escalera, sino una composición más amplia: una pirámide formada por bolas que representarán distintos problemas sociales. Cada esfera simbolizará un conflicto (la vivienda, los incendios forestales, los apagones eléctricos o la guerra) que, según sus creadores, acaba ocultando al anterior sin llegar a resolverse.

En el comunicado difundido por la brigada bajo el título ‘El Carnaval de la Escalera’, se defiende que el Carnaval debe ser “burla y espejo deformado” para reflexionar sobre las propias miserias colectivas. El texto plantea que la política actual ha derivado en un “espectáculo de insultos y bloqueo”, mientras asuntos estructurales como el acceso a la vivienda continúan sin solución real.

En ese contexto se sitúa la referencia a ‘la escalera del Bastión’, cuya remodelación generó meses atrás un intenso debate en redes sociales y en el ámbito político local. Según explican los trabajadores municipales, la polémica terminó afectando directamente a la brigada, pese a tratarse de una actuación ejecutada por encargo.

“La escalera es el mejor ejemplo de cómo se sobredimensionan cuestiones menores mientras otros problemas de fondo quedan sin abordar”, señalan en el texto, que propone “quemar la indignación selectiva” y cuestionar la jerarquía de prioridades públicas.

La estructura representará gráficamente esa acumulación: cada nuevo conflicto se superpone al anterior, lo tapa y lo desplaza del foco mediático, hasta que surge el siguiente. El resultado, según la interpretación que proponen sus autores, es una cadena de debates que no se resuelven y que desvían la atención de cuestiones estructurales.

La Piñata 2026, por tanto, no se centrará únicamente en una crítica local, sino que ampliará el foco a un contexto nacional e internacional marcado por conflictos bélicos, crisis energéticas, incendios o dificultades de emancipación juvenil.

La última piñata de Manolo

La estructura será además la última elaborada por Manolo García, trabajador de la brigada municipal que se jubila la próxima semana tras dos décadas.

La quema del domingo tendrá así un doble significado: el tradicional cierre del Carnaval y la despedida de quien ha dado forma durante años al elemento más simbólico de la fiesta.

La Piñata 2026 aspira así a algo más que al espectáculo visual: busca que, entre llamas y sátira, el debate trascienda el último peldaño y mire hacia los problemas que siguen esperando solución.