“Salvemos el río de San Martín del Agostedo” es el lema elegido por los vecinos de este pueblo maragato, que se escuchará el próximo domingo 26 de septiembre a mediodía en la Plaza Mayor de Astorga. La convocatoria obedece a la ampliación de la gravera ya existente entre Santa Colomba de Somoza y Murias de Pedredo, que ahora pretende extenderse hasta San Martín del Agostedo. Antonio Colodrón, en representación del colectivo, ha explicado a Cope que el río Turienzo sufrirá vertido de lodos, se producirá la evaporación y contaminación de acuíferos y el empobrecimiento del suelo orgánico y el subsuelo. El proyecto ya cuenta con todos los permisos y los vecinos van a contactar con asociaciones ecologistas y abogados para intentar encontrar una solución, según informa Colodrón.

Tanto el ayuntamiento de Santa Colomba de Somoza como las juntas vecinales presentaron alegaciones en su día contra la ampliación de esta explotación y el pasado mes de mayo se emitió un informe desfavorable que se envió a la Comisión de Urbanismo. El alcalde, José Miguel Nieto, nos ha comunicado que la Junta de Castilla y León ya ha dado el visto bueno a esta ampliación concediendo la pertinente licencia ambiental y la Comisión territorial de Urbanismo ha recordado al ayuntamiento su obligación de otorgar la licencia municipal correspondiente para no incurrir en una ilegalidad. El proyecto es de interés general y se podría expropiar el terreno. El presidente de la Junta vecinal de San Martín del Agostedo, Paulo Manuel Brito, ha indicado que la nueva explotación ocupará 14 hectáreas más y que acudirán también a la concentración del domingo porque siempre han estado en contra.

En el informe desfavorable del ayuntamiento se alegaba la afección sobre el patrimonio arqueológico, en concreto el Castro de Pedredo, la afección hidrológica a la cuenca del río Turienzo, a la vegetación y a la fauna y los ruidos que va a ocasionar cerca del pueblo, de la LE 142 y otras vías de comunicación. Además, no se ha restaurado la concesión existente y las juntas vecinales, propietarias del terreno en su mayor parte, no están de acuerdo con la ampliación de la gravera. Los camiones ocasionarán daños en los caminos de concentración y podrían tener problemas en la zona con las captaciones de agua para consumo humano.