El Grupo Operativo Lúpulos de Calidad presentó la semana pasada los resultados de dos años de investigaciones, que han involucrado hasta quince instituciones y empresas implicadas para mejorar la sostenibilidad del cultivo. La Escuela de Tecnología Agraria y Forestal de la Universidad de León (Estia-ULE) acogió la reunión del grupo para mostrar el producto de su trabajo. Los objetivos del equipo estaban centrados en el control de plagas y enfermedades, la mejora del riego y la fertilización y la sostenibilidad medioambiental y económica de las explotaciones. En los tres campos se han ideado sistemas que ayuden a los agricultores en un cultivo en el que la provincia cuenta con más del 90% de la producción nacional.

PLAGAS Y ENFERMEDADES

La lucha contra las plagas y las enfermedades destacan entre los resultados expuestos por el grupo de investigación. Para los investigadores “se deben priorizar los medios biológicos, físicos y genéticos por encima de los químicos”. No obstante, en caso de resultar necesario utilizar un tratamiento químico, se recomiendan productos registrados. Es por ello que desde el grupo operativo también han desarrollado ensayos para poder obtener el registro de otras materias necesarias para llevar el cultivo a buen término, libre de enfermedades. Las recomendaciones se recogerán en la guía que se publicará en la web (www.lupulosdecalidad.es). 

RIEGO Y FERTILIZACIÓN

Lúpulos de Calidad ha realizado pruebas para optimizar el riego y la fertilización del cultivo, calculando las dosis y las necesidades de agua y nutrientes necesarias en cada período. La finalidad ha sido mejorar la producción y minimizar los ataques de patógenos, a la vez que se reduce el impacto ambiental de estas operaciones y su coste económico. Como recomendación general, y aunque en la región con más cultivo, León, se usa tradicionalmente el riego por inundación, se apuesta por el riego por goteo. Esta modalidad aporta un gran ahorro en el consumo de agua, así como la posibilidad de implementar fertirrigación mediante dosificadores de abonos líquidos. “No existe una receta única en cuanto al riego, sino que hay que adecuar la dosis de agua al momento del cultivo, la variedad, las precipitaciones, la textura y humedad del suelo y la temperatura ambiental”, señalan los investigadores.

SOSTENIBILIDAD MEDIOAMBIENTAL

Con el fin de asegurar la sostenibilidad medioambiental y económica en la producción de lúpulo, se ha procedido a analizar diversas fórmulas para aprovechar también los restos de la cosecha, como el compostaje.

Se ha desarrollado una patente empleando subproductos de los conos del lúpulo para pildorar semillas con microorganismos del género Trichoderma que para mejorar el desarrollo vegetal y el control de enfermedades. 

También se ha desarrollado un sistema digital de gestión de las parcelas para mejorar la organización y el control de la producción, y se ha elaborado una guía de Buenas Prácticas Agrarias en el cultivo de lúpulo en la que se detallan todas las operaciones y la forma correcta de llevarlas a cabo en cada momento del cultivo. Avances que se suman a la constitución de la constitución de la Asociación de productores/lupuleros, con participantes de todas las comunidades autónomas en las que existe cultivo de lúpulo, a la certificación conseguida en SICTED (Sistema Integral de Calidad Turística en Destino) con la 1ª Ruta de lúpulo vinculada al Camino de Santiago.

MIEMBROS DEL GRUPO

El grupo operativo Lúpulos de Calidad nace en 2018 con el objetivo de mejorar la competitividad de las explotaciones a través del manejo sostenible del cultivo. El grupo está formado por cultivadores, productores comercializadores, universidades y centros de investigación de Castilla y León, Galicia y el País Vasco. 

Los socios son: La Sociedad Agraria de Transformación Lúpulos de León, Cooperativa LUTEGA, Universidad de León-Grupo de Ingeniería y Agricultura Sostenible, Universidad de Santiago de Compostela- Campus Terra, ITACYL (Instituto de Transformación agraria de Castilla y León), NEIKER (Centro de Investigación agrario del País Vasco), AGACAL y la empresa Hopsteiner. El proyecto ha contado con financiación del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural.