Este miércoles 9 de julio a las 20:30h, el Cine Velasco de Astorga acoge una nueva sesión del CineClub Luz de Cine con la proyección de Otelo (1951), una de las adaptaciones cinematográficas más audaces y personales de la obra de William Shakespeare, dirigida y protagonizada por el gran Orson Welles.

Rodada a lo largo de tres años entre Italia y Marruecos, en condiciones económicas precarias y con soluciones creativas de montaje y puesta en escena, Otelo se ha convertido en una obra de culto dentro del cine clásico. Lejos de una simple transposición teatral, Welles hace de la imagen su herramienta de traducción poética: cámaras en contrapicado, juego de luces y sombras, espacios arquitectónicos laberínticos, y una edición tan fragmentada como el alma del protagonista. Shakespeare no solo se representa con palabras: se puede esculpir en cine. Y Welles lo hace con imágenes afiladas y luz intensa, como un artista que talla en la oscuridad.

La película ganó el Gran Premio del Festival de Cannes en 1952, pero su fama fue creciendo con los años, cuando la crítica y la cinefilia reconocieron su singularidad visual y su fuerza expresiva. En ella, Welles encarna a un Otelo de mirada trágica y profunda, acompañado por Micheál MacLiammóir (Iago) y Suzanne Cloutier (Desdémona), en una interpretación que desborda teatralidad contenida y lirismo cinematográfico.

Como es habitual, la proyección estará precedida por una breve presentación contextual, pensada para enriquecer la experiencia sin destripar la trama y coloquio postvisionado al gusto de los asistentes. Una ocasión perfecta para redescubrir a Welles más allá de Ciudadano Kane o Sed de mal, y adentrarse en el universo shakesperiano desde una mirada profundamente cinematográfica.

Día: Miércoles 9 de julio
Hora: 20:30 h.
Lugar: Cine Velasco (Astorga)
Entrada: Gratuita para socios. Público general mediante donativo de 6 €

Una experiencia única para ver en pantalla grande una de las películas más libres, barrocas y misteriosas del siglo XX. Porque a Shakespeare también se lo puede filmar con un cuchillo de luz. Welles lo hizo. Y el resultado corta el aliento.