La delegación diocesana de Manos Unidas Astorga ha puesto en marcha en Astorga la 67ª Campaña contra el Hambre, que este año recupera un lema histórico y directo: “Se declara la guerra al hambre”. La iniciativa se articula en torno a tres proyectos de cooperación en Senegal y la India y culminará el próximo 8 de febrero con la jornada central y la colecta en todas las parroquias de la Diócesis.

La responsable diocesana, Irene Calderón, que cumple ahora un año al frente de la delegación, ha explicado, según ha podido saber COPE Astorga, que el lema elegido “vuelve a los orígenes de Manos Unidas” y pretende subrayar que, pese a los avances logrados en más de seis décadas, “el hambre sigue siendo una realidad para millones de personas, especialmente en contextos de guerra y conflicto”. Según ha recordado, más de 1.100 millones de personas se encuentran actualmente en riesgo de pobreza aguda y más de la mitad son niños.

La campaña de este año se concreta en tres proyectos seleccionados por los servicios centrales de la organización. En África, Manos Unidas apoya una iniciativa educativa en un pequeño pueblo de Senegal y consistirá en la construcción de dos aulas de primaria, un aula multiusos, un espacio para profesorado y aseos, con un presupuesto de 60.000 euros. Está previsto que beneficie de forma directa a 340 escolares y, fuera del horario lectivo, a unas 200 mujeres que recibirán formación.

En Asia, la delegación participa en dos proyectos en la India. El primero se desarrolla en el estado de Assam, junto a la congregación salesiana, y busca crear oportunidades deportivas y recreativas para niños y jóvenes vulnerables, muchos de ellos huérfanos o pertenecientes a castas muy desfavorecidas. La actuación consiste en la construcción de una estructura cubierta para actividades deportivas, con un coste de 42.192 euros y un impacto estimado en 2.711 menores.

El segundo proyecto indio se sitúa en Andhra Pradesh y su objetivo es mejorar la estructura social y las condiciones de vida de diez comunidades tribales, entre ellas colectivos nómadas, personas de castas excluidas y familias afectadas por la lepra, una enfermedad que continúa siendo un fuerte estigma social en la zona. El programa incluye acciones de salud e higiene, grupos de autoayuda y formación para jóvenes y mujeres, y beneficiará a 2.336 personas con un presupuesto de 26.855 euros.

Calderón ha subrayado que Manos Unidas trabaja exclusivamente con socios locales para garantizar que los proyectos sean viables, supervisados y sostenibles en el tiempo: “No se trata solo de construir infraestructuras, sino de asegurar que haya personal, mantenimiento y continuidad”, ha señalado.

En el ámbito local, la campaña tendrá una amplia repercusión en Astorga y en las comarcas de la Diócesis. Además de la colecta del 8 de febrero, se han programado comidas solidarias, cenas, mercadillos, marchas cicloturistas y actividades en centros educativos a lo largo de las próximas semanas. En Astorga está prevista, entre otras iniciativas, una actividad solidaria en la parroquia de Puerta de Rey el 27 de febrero.

Desde la delegación diocesana se insiste en el carácter voluntario y austero de la organización. Según los datos aportados, solo un 8,8 % del presupuesto se destina a gastos de estructura y administración, mientras que el resto se dedica íntegramente a los proyectos de cooperación: “Todo el trabajo se apoya en voluntarios y en la colaboración de socios y donantes”, ha destacado Calderón, que ha agradecido de forma expresa la implicación de parroquias, sacerdotes y colectivos locales.