Desde el pasado curso 2014-2015, y ya van siete años, Cáritas Interparroquial de La Bañeza está llevando a cabo un proyecto educativo de acompañamiento escolar, financiado por la Fundación Reale, y que proporciona clases de apoyo escolar a 20 niños que están cursando 5º y 6º de Primaria y 1º y 2º de la ESO. Esta iniciativa se dirige a familias en situación económica desfavorecida de La Bañeza, para ofrecer a sus hijos un refuerzo académico en las materias de Lengua, Matemáticas e Inglés. Este curso, y ante la urgencia por la guerra en Ucrania, también se está prestando clases de español a las personas que han llegado a la ciudad vecina huyendo de la contienda, como ha explicado la directora del proyecto, Luisa Arias, quien ha destacado que uno de los propósitos que se han marcado para este año es el de transmitir a los alumnos las ganas, la confianza y la ilusión por ir a aprender. “Vemos resultados, porque desde el primer año ya son varios los chicos y chicas que han conseguido un trabajo o que siguen estudiando”.

Este proyecto se hizo realidad gracias a la implicación personal de la responsable de la agencia Reale en La Bañeza, Mari Trini del Canto. “Siempre he creído que la educación es la mejor herramienta que garantiza la integración de las personas en un territorio y conocía la gran labor de asistencia a familias desfavorecidas que Cáritas viene desempeñando desde hace años en La Bañeza. Pensé que estas familias podían necesitar ayuda para que sus hijos pudieran disponer de un apoyo educativo. Le transmití esta inquietud al director territorial de Castilla y León, País Vasco y Cantabria de Reale, Fernando Carpintero, y empezamos a trabajar con Fundación Reale”, comenta Mari Trini del Canto.

El proyecto constata que los niños que están cursando educación primaria y secundaria con familias en situación de desventaja social, frecuentemente están expuestos a un nivel de expectativas más bajo en lo relacionado con su rendimiento académico. En su entorno familiar se carece de los recursos suficientes para una supervisión eficaz del proceso formativo de los chicos que les permita tener un entorno, una estructuración del tiempo o unos hábitos de trabajo regulares que posibiliten una mejora del rendimiento escolar. Además, necesitan tener nuevos modelos de conducta que les resulten atractivos para elevar su nivel de aspiraciones y así mejorar su motivación. Esta compleja situación, genera una desigualdad de oportunidades que se pretende compensar con este programa de apoyo escolar.

Gracias al proyecto de acompañamiento escolar, “los profesionales han motivado al niño y lo han escuchado. Muchos de ellos son niños que, por sus circunstancias personales, a veces han estado un poco apartados en sus respectivos colegios y el desánimo que tenían era muy importante. Lo que buscamos con este proyecto es conseguir que sean ciudadanos del mundo, que tengan una educación y se sientan integrados en sus colegios porque cuando se sienten uno más la motivación aumenta”, explica Mari Trini del Canto. Así también lo corrobora la profesora, Sara Acebes, quien destaca que a los “alumnos cuando les tiendes la mano y tienen confianza, les escuchas y les apoyas, están mucho más motivamos”.

Esta mañana se ha presentado la continuidad de este proyecto, que suma ya siete ediciones en La Bañeza. Presentación que ha contado con el director de Reale en León, Fernando Díaz y con el responsable territorial de la zona norte, Fernando Carpintero, quienes han destacado “la apuesta por las personas y el capital humano como motor principal del proyecto”. Además, han agradecido la implicación de Luisa Arias, Mari Trini del Canto y Sara Acebes, al pie del cañón.

Seguimiento y evaluación
Al frente del programa figura un coordinador responsable del mismo en representación de Cáritas Interparroquial de La Bañeza, que se encarga de informar periódicamente tanto a Cáritas como a la Fundación Reale del grado de cumplimiento de los objetivos del programa. Además coordina la comunicación entre el profesor encargado del desarrollo del programa con los representantes de los centros educativos en los que estén escolarizados los alumnos participantes, y coordinar la comunicación entre el profesor encargado del desarrollo del programa y los padres de los alumnos.

Además al final del programa se realiza una evaluación del grado de consecución de los objetivos del mismo teniendo en cuenta aspectos como el rendimiento académico de los alumnos, así como el grado de satisfacción de los participantes (padres, alumnos, centros educativos) mediante entrevistas personales, una encuesta específica.