• Los voluntarios se organizaron en seis cuadrillas para realizar distintos trabajos, desde el acolchado de paja, hasta albarradas y batidas de basura
• Un equipo se encargó de cortar pinos con motosierras de forma muy controlada en una zona donde se conservan restos de una mina de oro romana
• En la facendera tomaron parte también 45 voluntarios de Iberdrola, llegados a través de la colaboración con la Fundación FDI
La Bañeza, 20 de octubre de 2025.– A las 10:00h de la mañana del sábado 18 de octubre, 110 personas, convocadas por la Asociación Tierras Quemadas de La Bañeza y Comarca, se congregaban a la entrada de Pinilla de la Valdería, para empezar la labor de reconstrucción y protección de las márgenes del río Eria. Había nerviosismo y había entusiasmo. Los voluntarios, venidos de toda la provincia -Valduerna, Valdería, Jamuz, el Bierzo con la asociación Bierzo Sentido, el Órbigo, León capital-, pertrechados de guantes y botas de montaña, se organizaron en seis cuadrillas con distintos cometidos muy delimitados y planificados por la Asociación.
Las seis cuadrillas se dividieron el trabajo de la siguiente forma: una para montar tipis con el objeto de impedir que los animales silvestres se coman los brotes de los robles; otra, al mando de un ingeniero que había cartografiado los arroyos, se encargó de las albarradas; otra realizó el acolchado de paja y fajinas para evitar la contaminación de las aguas por ceniza con las primeras lluvias; otra se dedicó a cavar hoyos para reforestar con castaños; y la última, realizó una batida de basura que recogió hasta lavadoras.
Además, un equipo se encargó de cortar pinos con motosierras en una zona de alto valor arqueológico, donde se conservan restos de una antigua mina de oro romana. Esta intervención manual y controlada tiene como objetivo proteger el yacimiento, evitando que la maquinaria pesada de las empresas madereras, cuando accedan a retirar la madera quemada, pueda causar daños irreversibles en el patrimonio histórico. La actuación se ha planificado con criterios de mínima intervención y máximo respeto al entorno.
Durante cinco horas se trabajó a destajo, pero con alegría. Se escuchaban conversaciones cruzadas, alguien comentó: “Hoy no nos hemos sentido ni la España vaciada ni la olvidada, sino todo lo contrario”.
Carlos Fano Alonso, vicepresidente de la Asociación Tierras Quemadas de La Bañeza y Comarca y presidente de la Junta Vecinal de Pinilla de la Valdería, afirma: “Estamos muy satisfechos por la participación de la gente y los resultados logrados. Quiero insistir en lo increíble y maravilloso que es descubrir a tanta gente buena, sensible y de una calidad humana como son estas más de cien personas que han decido dedicar un sábado a curar las heridas de la naturaleza.
Aún queda mucho por hacer, pero este es un gran paso en la recuperación de nuestra tierra”.Y añade: “Las próximas facenderas tendrán lugar en el valle del Jamuz y en la Valduerna. La tarea de montar tipis para proteger los brotes nuevos ha tenido mucho éxito y es una actividad ideal para hacer con niños y en familia. Uno de nuestros objetivos es precisamente ese: implicar a los más pequeños porque ellos son el futuro de esta tierra y deben aprender a valorarla”.
La iniciativa ha contado con el apoyo de Iberdrola a través de la Fundación para el Fomento del Desarrollo y la Integración (FDI).