El gobierno municipal del Partido Popular de Astorga ha anunciado su nuevo proyecto estrella: un flamante punto limpio en el extremo último del polígono industrial. Una idea tan visionaria que, a juzgar por las fotos, parece que el punto ya está funcionando… solo que sin operarios, sin control y sin limpieza.
La ubicación en la que el existente se encuentra contó con la aprobación y subvención por parte de la Junta de Castilla y León, y ha venido y está prestando un gran servicio, cercano y cómodo para los ciudadanos. En cuanto a escritos recibidos, dicen, por la propia Junta, sobre su inadecuación, no deja de ser sorprendente que, con el afán (es permanente) de atacar a nuestros gobiernos, se critiquen a sí mismos, pues de haber recibido uno en 2016 estaba rigiendo su partido el ayuntamiento astorgano, incluso alguno de ellos ya era concejal con altas responsabilidades.
Como se puede apreciar por cualquiera que haga un maratón para llegar a tan lejano lugar, el emplazamiento elegido, que ya vienen en parte usando, no podía ser más apropiado para el espíritu del proyecto: un auténtico museo del abandono, con colchones desmayados en la acera, cristales rotos que brillan bajo el sol del progreso y contenedores tan oxidados que parecen reliquias arqueológicas. Todo un ejemplo de lo que el PP entiende por “gestión eficaz del entorno urbano”.
El actual alcalde, siempre preocupado por la imagen de la ciudad, podrá presumir de haber encontrado el sitio ideal: una zona donde la suciedad ya viene de serie, así que el ahorro en mantenimiento está garantizado. Total, ¿qué mejor manera de demostrar el compromiso con la limpieza que poner el punto limpio justo donde más basura hay? Astorga, laboratorio vivo de la ironía municipal.
Eso sí, el PP no miente cuando promete un espacio “moderno y sostenible”. Moderno porque cada colchón tiene su propio ecosistema de polvo y maleza; sostenible porque los residuos llevan tanto tiempo ahí que se han integrado en el paisaje. Y todo sin gastar un euro en campañas de sensibilización.
Tal vez el actual alcalde podría empezar el proyecto con un gesto simbólico: coger una escoba. Sería una foto histórica, aunque probablemente la única vez que la limpieza aparezca en su agenda.
En definitiva, el nuevo punto limpio del PP es una metáfora perfecta de su gestión: mucho titular, poca recogida. Porque si de verdad quieren un punto limpio, ya de enviarlo para el quinto pino, al menos que no acumulen en él desechos y lo mantengan limpio.
Grupo Municipal Socialista