- Astorga descubre frente al edificio de Gaudí la escultura de Amancio González y recupera la huella que el político dejó en la ciudad, desde el Palacio Episcopal hasta el ferrocarril, el cuartel y la libertad de prensa
Más de un siglo después, Pío Gullón ha quedado frente al edificio por el que un día movió hilos desde Madrid. Astorga ha descubierto este sábado en la plaza Eduardo de Castro la escultura en bronce realizada por Amancio González para recordar al político, periodista y jurista astorgano y, sobre todo, una trayectoria que llevó sus responsabilidades lejos de su ciudad sin romper nunca el vínculo con ella.
La ubicación no es casual. Cuando el proyecto del Palacio Episcopal de Antonio Gaudí acumulaba retrasos administrativos, el obispo Juan Bautista Grau recurrió a Gullón, entonces gobernador del Banco de España, para tratar de desbloquearlos. Su mediación contribuyó a agilizar una tramitación que recibió el visto bueno ministerial en febrero de 1889 y permitió avanzar hacia el inicio de las obras.
Ese vínculo ha llevado ahora a Pío Gullón a completar el grupo de tres esculturas concebidas por Amancio González para el Año Gaudí 2026. Junto a las figuras de Gaudí y el obispo Grau, la nueva pieza incorpora al relato del Palacio al tercer nombre que Astorga ha querido reconocer por su papel en la historia del edificio.
Pero los discursos del acto han ido mucho más allá de sus muros. El historiador Arsenio García ha recorrido la trayectoria de Gullón y su relación con Astorga, mientras que José Magín González Gullón, sobrino nieto del homenajeado y representante de la familia, ha llevado el recuerdo al terreno familiar y a una vinculación con la ciudad que continuó en las generaciones posteriores.
La idea se ha repetido desde diferentes perspectivas durante la tarde: Pío Gullón hizo buena parte de su carrera fuera de Astorga, pero utilizó su posición para intervenir en asuntos que marcaron el desarrollo de su ciudad. El senador Antonio Silván lo ha resumido recordando que “nunca, nunca se olvidó de su tierra”.
Una de esas huellas permanece también en la presencia militar de Astorga. El coronel del Regimiento de Artillería Lanzacohetes de Campaña (RALCA) nº 63, Santiago Calderón, ha recuperado las gestiones realizadas por Gullón a comienzos del siglo XX para conseguir un acuartelamiento estable en la ciudad. Las actas municipales de 1906 recogen aquellas gestiones ante el Ministerio de la Guerra, un proyecto que continuaría después de su muerte hasta materializarse años más tarde.
A la relación con el Palacio y el cuartel se han sumado durante el homenaje el impulso a las comunicaciones ferroviarias y su defensa de los intereses de Astorga desde las distintas responsabilidades que desempeñó. Un recorrido que ha servido al alcalde, José Luis Nieto, para situar la nueva escultura dentro del reconocimiento a las tres personas que considera fundamentales en la historia del Palacio.
“Es justo reconocer a estas tres personas que hicieron tantas cosas por nuestra ciudad”, ha señalado Nieto, que ha vinculado el homenaje a Gullón, Grau y Gaudí con la conmemoración durante este 2026 del centenario de la muerte del arquitecto.
Del Palacio a la libertad de prensa
La tarde ha recuperado también una faceta de Gullón especialmente ligada a su condición de periodista. Como ministro de la Gobernación en el Gobierno de Práxedes Mateo Sagasta promovió la Ley de Policía de Imprenta de 26 de julio de 1883, conocida como Ley Gullón, que eliminó buena parte de las restricciones de la legislación anterior y llevó los delitos de imprenta al ámbito de la legislación común.
El delegado territorial de la Junta de Castilla y León en León, Eduardo Diego, ha recurrido precisamente a esa trayectoria para ampliar el homenaje más allá de las obras que Gullón ayudó a impulsar en Astorga. Su intervención ha unido al político nacional con el astorgano que siguió pendiente de su ciudad: “Supo servir a España sin dejar de servir a Astorga”.
Diego ha trasladado además ese recuerdo al presente y a quienes hoy desempeñan responsabilidades públicas: alcanzar puestos importantes, ha defendido, no debería significar olvidar el lugar del que se procede.
La nueva figura de Pío Gullón queda así frente al Palacio como la tercera pieza de un relato que Astorga ha ido completando durante el Año Gaudí. Primero Grau, impulsor del proyecto; después el arquitecto que lo dibujó; y ahora el astorgano que ayudó desde Madrid a que aquel proyecto pudiera seguir adelante.
Más de 130 años después de aquellas gestiones, Gullón vuelve a tener delante el resultado.