Con este motivo tendrá lugar una Eucaristía, en el convento de Sancti Spiritus de Astorga a las 19 horas, el miércoles 2 de febrero, presidida por Mons. Jesús Fernández.

“Caminando juntos”. Este es el lema con el que la Iglesia celebra el 2 de febrero la Jornada de la Vida Consagrada, coincidiendo con la fiesta de la Presentación del Señor.

Con este lema, los consagrados se unen al camino sinodal que se inició en octubre de 2021 y que culminará en octubre de 2023.
Caminar juntos en la consagración, explican, «significa ser conscientes de la llamada recibida, la vocación compartida y la vida entregada. En el fondo, supone darse cuenta de que a Dios solo se le encuentra cami- nando».

También señalan que la convicción de que este tiempo sinodal es tiempo de gracia y tiempo del Espíritu “anima a todos los consagrados a fortalecer la consagración viviendo este momento como una oportunidad de encuentro y cercanía con Dios y los hermanos”.

El nuevo delegado para la Vida Consagrada, Juan José Prieto Villoria, resalta que “de nuevo, es esta una ocasión para dar gracias a Dios por el don de este modo de vida, por el testimonio de su entrega gene- rosa y desinteresada al Señor y a los hermanos. Somos conscientes de la necesidad que tenemos de vosotros y de que caminamos todos juntos por los senderos de la fe, esperanza y caridad”.


Caminar juntos en la escucha de la Palabra De Dios


«Agudizar el oído para escuchar al Espíritu, a los hermanos con los que se comparte la vida y a la humani- dad herida con sus gozos y tristezas es la mejor garantía para caminar juntos por las sendas de la fidelidad a la propia vocación», señalan.

-Caminar juntos en la comunión
En referencia a la tercera dimensión, explican que caminar juntos en la comunión, significa que «los consa- grados están llamados a ser en la Iglesia y en el mundo ”. Una comunión que se ha de manifestar con Dios, con los que se comparte la vida y con toda la humanidad.

Caminar juntos en la misión.
Por último, explican que «caminar juntos en la misión supone descubrir «la dulce y confortadora alegría de evangelizar» y experimentar simultáneamente la alegría de creer y el gozo de comunicar el Evangelio«. En referencia a la vida consagrada, señalan, «caminar juntos en misión supone reforzar la co- rresponsabilidad y el compromiso en la misión de la Iglesia local aportando sus dones carismáticos sin perder nunca de vista la disponibilidad a la Iglesia universal»