• UPL incidió en la importancia que tiene para adaptarlas a las necesidades reales de cada territorio y contribuir al mantenimiento del modo de vida rural

Unión del Pueblo Leonés (UPL) logró la aprobación, con el voto en contra del PP y la abstención de VOX, de una iniciativa que reclamaba a la Junta de Castilla y León crear una línea específica de ayudas destinada a los municipios de menos de 1.000 habitantes, juntas vecinales, mancomunidades y comunidades de regantes para el mantenimiento, mejora y modernización de infraestructuras de riego tradicionales, así como para acometer pequeñas reparaciones de acequias y/o compuertas en temporada de riego. Así lo defendió este miércoles la Proposición No de Ley (PNL) en la Comisión de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de las Cortes de Castilla y León el procurador berciano de UPL, José Ramón García.

Así, remarcó que el objetivo no es otro que “facilitar la práctica de la agricultura de subsistencia o autoconsumo entre la población residente, que contemple, entre otras actuaciones, la rehabilitación de pequeñas presas y acequias, la instalación de mecanismos que permitan un uso más eficiente y accesible del agua de riego en terrenos con difícil orografía, así como la adquisición de medios materiales que faciliten estas labores a la población de edad avanzada, promoviendo la participación de las entidades locales y de los vecinos en la planificación y ejecución de estas actuaciones, con el fin de adaptarlas a las necesidades reales de cada territorio y contribuir al mantenimiento del modo de vida rural, priorizando criterios sociales -envejecimiento, orografía, riesgo de abandono, patrimonio hidráulico) y de eficiencia hídrica/energética (automatización ligera, telemando básico, bombeo eficiente-”.

García puso de manifiesto que “es algo esencial” para la vida de nuestros pueblos, la dignidad de sus gentes y la necesaria actuación de la Junta para que “garantice” la pervivencia del medio rural, más si cabe tras afectar los incendios, especialmente, a las provincias de la Región Leonesa, pero también a Palencia y Ávila. “Tiene que ser una lección de lo que nunca debería pasar otra vez sin que nadie tome medidas para atajar la pérdida poblacional de estas zonas”, reseñó.

En este sentido, reconoció que la despoblación y el envejecimiento “no entiende” de colores políticos y golpea con especial fuerza a los pequeños municipios, donde cada vez es más difícil disponer de servicios básicos u oportunidades de empleo. Así, reconoció que en esta situación de imparable pérdida demográfica “hay que identificar” los elementos que actúan como freno como es el caso de la agricultura de autoconsumo o de subsistencia y que “son un arraigo más” con la tierra en la que muchos nacieron y crecieron.

Es por ello, que enfatizó que los huertos “son mucho más” que parcelas sembradas, “son un espacio de convivencia, de intercambio, de tradición transmitida generación en generación” y suponen una herencia cultural y social “de un valor incalculable”. “El problema que se encuentran es que dependen de unos sistemas de riego tradicionales que requieren de un mantenimiento constante, pero el envejecimiento que viven estas zonas supone una limitación física o una imposibilidad material de desarrollarla”, destacó.

El procurador berciano de UPL evidenció “el abandono” de los huertos y con ello de las acequias, presas y canales haciendo desaparecer “una parte esencial” de nuestra cultura e identidad rural, que acelera y ahonda aún más en la despoblación. En esta línea, ejemplificó la situación que viven muchos pueblos de montaña o en las comarcas de La Cabrera y El Bierzo dependiendo de un esfuerzo físico que “resulta casi imposible” para la población envejecida, cuando en la actualidad existen “medidas más eficaces” para facilitar estas labores.

Es por todo ello que desde la formación leonesista se planteó esta iniciativa que “no es un lujo ni un capricho, sino una necesidad urgente si queremos sostener la vida de nuestros pueblos”. “No hablamos de inversiones desmesuradas ni de proyectos faraónicos, hablamos de actuaciones perfectamente asumibles desde el presupuesto autonómico, con un impacto económico limitado, pero con un impacto social, cultural y humano extraordinariamente positivo”, sentenció.

Asimismo, quiso insistir “en el valor ambiental” de estas practicas para la conservación de variedades locales, contribuye a la lucha contra los incendios y “no podemos obviar” que son una escuela de transmisión de valores, que resulta fundamental para mantener viva nuestra cultura e identidad. “La Junta tiene la responsabilidad de apoyar estas prácticas y la despoblación y el abandono rural no se combaten solo con grandes discursos o con macroplanes estratégicos: se combaten también con medidas concretas, cercanas y adaptadas a las necesidades reales de los pueblos”, concluyó.