El ocaso de los ciervos es el cuarto trabajo discográfico de Carlo Solito (antes El Solito Trovador). Transcurre en un otoño de la Somoza en un refugio maragato. Está lleno de verdad, de miedos y de amor. Cuenta historias sencillas e inmensas al mismo tiempo. El olor a lluvia, una manta maragata o un obrador de pan pueden significar un universo si se exprime la esencia que guardan. Es la historia de una vigilia, de una espera y de un encuentro. En las estancias vacías de una noche sin dormir hay infinitas historias y personajes. Cada minuto del desvelo es una casilla de un crucigrama vacío y tras el ocaso tenemos la certeza de haber escrito las letras de un amanecer que no habría existido sin la interminable noche.

Es un disco otoñal, escrito prácticamente en su totalidad entre octubre y noviembre de 2019, grabado en los meses siguientes y horneado, por necesidad, durante la pandemia.

El trabajo ha contado con la colaboración de Marta Fierro, Yago Cordero, Andrea Herrero, Luis Ángel González, Enzo León, Pablo Canto, Lara Badal, Gabi Silva, Sergio García ‘Segis’ y Javi Galán, así como con el diseño gráfico y artístico de JAILLUS.

– Del disco El ocaso de los ciervos:
Esta tarde va a llover. Después de pasar frío y pena, angustiarnos ante la debacle y ver de cerca el colapso del planeta, fue posible volver a abrazarnos sobre las ruinas entre las que brotaba la incipiente primavera que llevábamos dentro. Hace no tanto tiempo nos refugiábamos en las canciones, pero hoy sé que el futuro está en nuestras manos, entre los versos que aún no están escritos.

Te espero en la cabaña, junto al viejo piano que te removía por dentro cuando en otoño escuchabas acercarse el verano. El café está caliente, como las nubes que atardecen en el horizonte. Recuerdo cuando nacieron los ciervos que hoy salen al ocaso, mientras te veo aparecer por aquel camino del este. Voy a esperar a que me preguntes, otra vez, si va a llover. Después podré cantarte, por fin, estas canciones que tanto se han hecho esperar.