• León sigue en el vagón de cola de la tasa de actividad
  • La Semana Santa y el verano maquillan la EPA
  • Golpes como el de Azucarera diluyen las tímidas mejoras en los datos

Las contrataciones de Semana Santa y del verano han contribuido, un año más, a maquillar las cifras de la segunda oleada de la Encuesta de Población Activa (EPA) en la provincia de León. El tirón del turismo y las contrataciones temporales para los refuerzos por vacaciones -cuando los hay— amortiguan la caída la actividad de la provincia, que sigue estando en el vagón de cola de España. León tiene la segunda peor tasa de actividad de España con un 49,48, solo por detrás de la vecina Orense (47,61). Por supuesto, la tasa de actividad de León es la peor de la comunidad autónoma, mientras que la tasa de paro (9,18) es la tercera peor, por detrás de Ávila (11,89) y Zamora (9,32).

En términos absolutos, la provincia cuenta con unos 4.000 activos más y unos 3.500 parados menos que en el primer trimestre del año, siguiendo la tendencia habitual del estudio. Del mismo modo, se mantiene la brecha en la tasa de actividad entre hombres (54,19) y mujeres (45,-1)-
Esta posición es la que lleva a UGT León a no lanzar las campanas del vuelo con la mejoría respecto al año anterior. Es cierto que las cifras mejoran en términos absolutos, pero esta leve mejoría del mercado laboral no es capaz de compensar décadas de cierres y expolios, como prueba el dato de la tasa de actividad. La provincia no se ha repuesto del fin de la minería y de otros muchos cierres que se han visto reflejados en el último hachazo a la economía leonesa, al medio rural leonés, con el cierre de La Azucarera de La Bañeza. Por otra parte, a los discursos que celebran inversiones millonarias se pueden oponer decenas de olvidos y demoras, como las obras en el viaducto de la A 6, el peaje y el argayo de la AP 66 o el peaje de la León-Astorga, solo por citar algunas de las más evidentes.

Por todo ello no podemos dejar de reclamar a las Administraciones Públicas que presten oídos a las voces que el 16 de febrero reclamaron reindustrialización y oportunidades para León y que no sigan dando a la espalda de un territorio que quiere dejar de ser el farolillo rojo socioeconómico de España.