• El negocio baja la persiana tras cuatro años por falta de rentabilidad y deja a la ciudad con un único kiosco activo

El kiosco de Marce ya no abre. Desde el lunes 6 de abril, Astorga pierde uno de sus puntos habituales de paso y conversación diaria, en un cierre que ha sorprendido a muchos clientes.

Al frente estaba Marcelino Fernández, conocido como Marce, que llevaba cuatro años gestionando el negocio. La decisión, explica, responde a la falta de rentabilidad en un contexto cada vez más difícil para este tipo de comercio.

“Después de cuatro años me veo obligado a cerrar por las circunstancias de la economía, de todo lo que hay que pagar y de la bajada de la prensa”, señala.

El cierre deja a la ciudad con un único kiosco en funcionamiento, el de Rodera, y confirma una tendencia que en los últimos años ha reducido progresivamente estos puntos de venta.

Más allá del negocio, el impacto es también personal y cotidiano. El kiosco ha sido durante décadas un lugar de encuentro, un espacio ligado a la rutina de muchos vecinos.

“Queda cerrado un punto que ha sido muy importante para la ciudad, se le echa de menos”, añade Marce.

Por ahora, el futuro del local es incierto. Existe la posibilidad de traspaso, aunque todavía no se ha concretado: “Estamos mirando a ver si conseguimos traspasarlo para que siga funcionando”, explica.

El cierre marca también un cambio de etapa para su propietario, que se despide agradeciendo el apoyo recibido: “Muchas gracias a todos los clientes y amigos por estos cuatro años”.

Astorga pierde así algo más que un negocio: un pequeño espacio de relación cotidiana que, poco a poco, va desapareciendo de las calles.