- Los Premios DepoAstorga reconocen a deportistas, clubes y organizadores en una gala marcada por la emoción, los homenajes y el orgullo por el deporte local
No todas las victorias terminan con una medalla. Algunas se construyen en madrugones, kilómetros de carretera o años de trabajo silencioso para mantener vivo un club. El Teatro Gullón ha reunido este viernes a deportistas, entrenadores, directivos y aficionados en la quinta edición de los Premios DepoAstorga, una gala que ha reconocido a quienes sostienen el deporte astorgano dentro y fuera de la competición.
La periodista Natalia Álvarez Turrado ha conducido una ceremonia en la que también han estado presentes el alcalde de Astorga, José Luis Nieto; el concejal de Deportes, Julián García; la procuradora leonesa en las Cortes de Castilla y León, María José Álvarez Casais y el periodista y fundador de los premios DepoAstorga, Alejandro García Nistal. Durante la apertura, Álvarez Turrado ha recordado que detrás de cada éxito hay “esfuerzo, sacrificio y mil flechas perdidas hasta poder acertar”.
Uno de los primeros reconocimientos de la noche ha sido para la Escuela de Tiro con Arco Arco Astorga, distinguida como mejor equipo base. En representación del club, Juan Pablo Rodríguez ha resumido la filosofía de esta disciplina con una frase que ha arrancado el aplauso del público: “El fracaso no es no dar a la diana; el fracaso es rendirse”.
El premio a la mejor labor en deporte base ha recaído en los organizadores del Torneo Ciudad de Astorga Juvenil, mientras que Diego Julián González ha recibido el reconocimiento como deportista revelación. Por su parte, Innova Sport Astorga ha sido distinguida por su labor organizativa y María Domínguez y Rubén Ferreira han compartido el premio a la mejor proyección deportiva. Ferreira ha protagonizado uno de los momentos más emotivos al dedicar el galardón a sus padres, a su entrenador y especialmente a su abuela.
Los deportes tradicionales también han tenido su espacio con el reconocimiento a la piedra de bolos de Val de San Lorenzo, mientras que Antonio Jiménez ha recibido el premio a los valores deportivos y Pepe Jofervi el galardón a la mejor labor directiva por su trabajo al frente del Club Billar Astorga.
Otro de los momentos destacados ha llegado con el reconocimiento al Club Astorga Femenino. Su presidente, Dionisio, ha recogido el premio destacando el tercer puesto conseguido por el equipo y reivindicando la unión del grupo: “Son una piña y una familia fuera del campo”, ha afirmado.
En categoría masculina, el premio al mejor futbolista ha sido para Dani Ceinos, que ha emocionado al auditorio al dedicar el galardón a su abuelo, fallecido hace apenas un mes: “Esto va por mi abuelo”, ha expresado.
Héctor Fidalgo ha recibido el reconocimiento como mejor embajador deportivo y ha mostrado su deseo de seguir llevando el nombre de Astorga por todo el mundo, con la vista puesta en el Mundial que disputará en Japón. Su exhibición de yoyo ha arrancado una de las mayores ovaciones de la noche.
La gala también ha reconocido al pescador Álvaro Álvarez como mejor deportista absoluto y a la futbolista Cristina Martínez por su trayectoria deportiva. Además, la 10K Ciudad de Astorga ha sido distinguida como mejor prueba deportiva, consolidando una trayectoria de crecimiento que la ha convertido en una de las citas de referencia del atletismo popular leonés.
El momento más simbólico de la velada ha llegado con la entrega del Premio Especial del Jurado a Goyo Río. El reconocimiento ha puesto en valor toda una vida dedicada al fútbol sala y especialmente un proyecto que llevó el nombre de Astorga a competir en la élite nacional. Al recoger el galardón, ha dejado una frase que ha resumido décadas de compromiso con la ciudad: “Si algo hice en mi vida fue por Astorga, ¡Aupa Astorga!”.
La gala ha concluido entre aplausos, fotografías y felicitaciones compartidas. Una noche para celebrar victorias, pero también para reconocer todo lo que hay detrás de ellas. Porque, como ha recordado la presentadora al comienzo del acto, antes de cada acierto siempre hubo muchas flechas perdidas por el camino.